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(Cuba)
4. Canción de la nueva escuela (Cantan Pablo Milanés y Silvio)
5. La era está pariendo un corazón
7. De la ausencia y de ti, Velia
9. Cuba va (Cantan Pablo Milanés, Noel Nicola y Silvio)
10. De una vez (Cantan Pablo Milanés y Silvio)
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Ojalá que las hojas no te toque el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
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El silencio del monte va
preparando un adiós.
La palabra que se dirá in memoriam será
la explosión.
Se perdió el hombre de este siglo allí,
su nombre y su apellido son: fusil contra fusil.
Se quebró la cáscara del viento a sur
y sobre la primera cruz despierta la verdad.
Todo el mundo tercero va
a enterrar su dolor.
Con granizo de plomo hará
su agujero de honor, su canción.
Dejarán el cuerpo de la vida allí,
su nombre y su apellido son: fusil contra fusil.
Cantarán su luto de hombre y animal
y en vez de lágrimas echar, con plomo llorarán.
Alzarán al hombre de la tumba al sol
y el nombre se repartirán: fusil contra fusil.
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(1970)
(Canción de la Película "Testimonio"
dirigida por Rogelio París)
Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees mi palabra, cree el brillo de un gesto
Cree en mi cuerpo, cree en mis manos que se acaban.
Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees en mis ojos, cree en la angustia de un grito
cree en la tierra, cree en la lluvia, cree en la savia.
Hay veinte mil nuevas semillas en el valle desde ayer.
Hay restos de desesperados, hay el hombre y la mujer.
Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.
Hay un país en rocas y ruinas bajo otro país de pan
hay una madre que camina codo a codo con su clan.
Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.
Hay cuatro niños ahora mismo sonriendo en una plaza
y en las trastienda de una bala un militar que no ha dormido
Y aquella linda muchachita vuelve a recortar su saya.
(Es importante desde un niño hasta el largo de un vestido).
Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.
Yo te convido a creerme cuando digo futuro.
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Esta es la nueva escuela,
esta es la nueva casa.
Casa y escuela nueva
como cuna de nueva raza.
Estos son sus jardines,
estos su semilleros,
hechos con adoquines
de vergüenza, piedra y lucero.
Estos, que continuamos,
bajo la sombra más que aguerrida
de aquella semilla,
vemos en estos muros
un preludio del futuro
que lo bueno de los años duros
salvaron de ayer.
Estos, los que habitamos
los lugares alzados
a golpes de sangre y martillo,
más que vivir, muramos
por los sueños, por las manos,
que por este edificio sin dueños
se hicieron doler.
Esta es la nueva escuela,
esta es la nueva casa.
Casa y escuela nueva
como cuna de nueva raza.
Estos son sus jardines,
estos su semilleros,
hechos con adoquines
de vergüenza, piedra y lucero.
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Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala
regando el tiempo.
Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces:
la tierra llora.
La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.
Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo si es preciso
por vivir,
por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa.
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Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo, de un niño o de se sí,
pero mi historia es difícil:
no voy a hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada.
Es sobre un ser de la nada.
Nació de una tormenta
en el sol de una noche,
el penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
buscando agua potable,
quizás buscando la vida
o buscando la muerte
eso nunca se sabe.
Quizás buscando siluetas
o algo semejante
que fuera adorable,
o por lo menos querible,
besable, amable.
El descubrió que las minas
del rey Salomón
se hallaban en el cielo
y no en el África ardiente,
como pensaba la gente.
Pero las piedras son frías
y le interesaban calor y alegrías.
Las joyas no tenían alma,
sólo eran espejos, colores brillantes.
y al fin bajo hacia la guerra
¡perdón! quise decir a la tierra.
Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro:
lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
entre humo y metralla,
contento y desnudo:
iba matando canallas
con su cañón de futuro.
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Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración,
no mirar a los mapas, seguir en mí mismo,
no andar ciertas calles,
olvidar que fue mío una vez cierto libro
o hacer la canción.
Y decirte que todo esta igual
la ciudad, los amigos y el mar
esperando por ti,
esperando por ti.
Sigo yendo a Teté semana por semana
¿te acuerdas de allá?.
Hoy habló de fusiles despidiendo muertos.
Yo se que ella me ama,
es por eso tal vez que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti,
de la ausencia y de ti.
No quisiera un fracaso en el sabio delito
que es recordar,
ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas y tontas
como en el tumulto pisarte los pies.
Y reir y reir y reir,
madrugadas sin ir a dormir.
Si, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.
Las ideas son balas hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte,
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti,
como un libro salvado en el mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.
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Se ha perdido una oveja negra,
la oveja negra.
Se me ha ido para las piedras,
para las piedras.
A ese pasto que queda arriba
en las montañas cerca del sol
o estará buscando otra oveja de su color
se ha perdido una oveja.
Es la misma oveja oscura que de noche
no se ve bajo los rayos de la luna.
Es la misma que se atora en los barrancos.
Es la misma que anteayer maldijo el cura.
Ahora es la maldición de mi rebaño.
Ahora es la incertidumbre de mis hijos.
Ahora es cuanto hay de triste en estos años
porque el padre por su boca la maldijo.
Se ha perdido una oveja...
Ya mañana vendrá temprano
vendrá temprano
estaré para echarle mano,
echarle mano.
Romperé con su mal ejemplo
para el rebaño que manda Dios,
porque el pasto de mis ovejas
lo siembro yo.
Se ha perdido una oveja...
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Del amor estamos hablando,
por amor estamos haciendo,
por amor se está hasta matando,
para, por amor, seguir trabajando.
Que nadie interrumpa el rito,
queremos amar en paz,
para decir en un grito:
¡CUBA VA!,¡CUBA VA!.
Quiero abrir mi voz al mundo,
que llegue al último confín,
de norte a sur y de este a oeste,
y que cualquier hombre pueda
gritar sus propias esperanzas,
sus heridas y su lucha cuando diga:
¡CUBA VA!,¡CUBA VA!.
Puede que algún machete
se enrede en la maleza,
puede que por las noches
las estrellas no quieran salir.
Puede que con los brazos
haya que abrir la selva,
pero a pesar de los pesares,
como sea, ¡CUBA VA!.
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Mientras la ciudad
aún a las cuatro está encendida
y haya un lugar que te distraiga por ahí,
un humilde lugar, un pequeño lugar.
No digas "no",
que estás negando el paraíso.
Se donde por años la luz es un farol
y el sueño diversión,
única diversión.
Sé que ahora mismo,
mientras entona cualquier canto,
mientras partimos a disipar el calor,
se está luchando allá.
¿Qué va a pagar
la sangre que la tierra absorbe?.
Que oro que no es,
oro de sueños pesa así,
¿qué puede valer más?.
¿Qué paga este sudor,
el tiempo que se va?.
¿Que tiempo están pagando,
el de su vida?
¿Que vida están sangrando por la herida
de mirar esta tierra de una vez?
Cuando a las once
el sol parte el centro del honor,
cuando consignas y metas
piden su paredón,
cuando de oscuro a oscuro
conversan con la acción,
la palabra es de ustedes,
me callo por pudor.