
Cuando copié y pegué este escrito aquí, pensé que por nombrar
a " Watzlawick", era interesante buscar algo respecto de su
teoría para aquel que quiera ampliar este tema.

TEORIA DE
LA COMUNICACION HUMANA.
1. INTRODUCCIÓN
2. AXIOMAS DE LA COMUNICACIÓN
A) La imposibilidad de no comunicar
B) Los niveles de "contenido" y de "relación"
C) La puntuación de la secuencia de hechos
D) Comunicación "digital" y comunicación "analógica"
F) Interacción "simétrica" e interacción "complementaria"
3. METACOMUNICACIÓN
4. FUNCIÓN Y RELACIÓN: ESENCIA DE LA PERCEPCIÓN
5. CIRCULARIDAD DE LAS PAUTAS DE COMUNICACIÓN

1. INTRODUCCIÓN.
Concepto de caja negra.
Desde la perspectiva de la teoría general de sistemas, la familia es
un sistema autocorrector y dinámico y por lo tanto, nuestras observaciones
deberán ir dirigidas tanto hacia las transacciones que suceden en su interior,
como hacia la estructura interna del sistema; dicho de otro modo, lo que nos
interesará será conocer la interacción entre los miembros, sus modos de relación
y las reglas que rigen esa relación.
Por el contrario, el pasado, el
conocimiento de los "por qués en las relaciones" y la existencia de víctimas y
verdugos como consecuencia de aplicar el modelo causa-efecto, no poseerá ningún
interés dentro de este enfoque. Todo esto supone un cambio de perspectiva y un
abandono de la investigación intrapsíquica.
De todas formas, en el caso de
estudiar las conductas de los individuos, estas deberán ser interpretadas
en
función de la influencia que posean en relación con el sistema, y nunca deberán
interpretarse de forma individual. El individuo se considerará como una caja
negra en la que no será necesario entrar para explicar su comportamiento.
El concepto de caja negra se tomó del campo de la telecomunicación y de la
electrónica, donde a veces resultaba más conveniente pasar por alto la
estructura interna de los equipos, dada su complejidad, y centrarse en las
entradas "imputs" y salidas "outputs" de los aparatos. También es cierto que
observando las entradas y salidas del aparato podíamos hacernos una idea de lo
que ocurría dentro o de su estructura interna.
Conocer el contenido de la caja negra, no será esencial para conocer el aparato
(individuo) dentro de un sistema más amplio del que forma parte.
Esta visión modifica el concepto de síntoma ya que no podemos entenderlo como la
expresión de un conflicto interno, sino como el extremo de un iceberg de
patología familiar.
Muchas veces, reenfocar un problema determinado o un síntoma que ha permanecido
intacto tras muchos años de tratamiento profundo, es decir, pasar de los
"porqués" a los "para qués" posiblemente nos permita obtener una respuesta.
Si tal como hemos comentado antes, toda conducta tiene valor de comunicación,
será necesario empezar por exponer algunos principios básicos de la Teoría de la
Comunicación Humana desarrollados por Watzlawick.
2.
AXIOMAS DE LA COMUNICACIÓN.
A partir de los trabajos de Bateson, las investigaciones sobre la
teoría de la comunicación adoptaron un enfoque sistémico, donde toda conducta
era concebida de manera relacionar y representaba una forma de comunicación.
La comunicación posee algunas propiedades de naturaleza axiomático (propuestas
por Beavin, Jackson y Watzlawick) que pasamos a enumerar y que llevan implícitas
consecuencias fundamentales para el estudio de las relaciones.
Un axioma es un enunciado básico que se establece sin necesidad de ser
demostrado. Las dos características que poseen los axiomas son: indemostrabilidad y evidencia. Los axiomas no son verdaderos ni falsos en si
mismos: son convenciones utilizadas como principios de derivación de los demás
enunciados de una teoría.
Los cinco axiomas que a continuación vamos a mencionar, son propiedades simples
de la comunicación que encierran consecuencias interpersonales básicas. Watzlawick y colaboradores los han desarrollado concretándolos del siguiente
modo:
A) Es imposible NO COMUNICARSE.
B) Toda comunicación tiene un nivel de CONTENIDO y un nivel RELACIONAL.
C) La naturaleza de una relación depende de la forma de PUNTUAR 0 PAUTAR LAS
SECUENCIAS de comunicación que cada participante establece.
D. Las personas utilizan tanto la comunicación DIGITAL como la
ANALÓGICA.
E) Todos los intercambios comunicacionales son SIMÉTRICOS o COMPLEMENTARIOS,
según estén basados en la igualdad o en la diferencia.
A. La imposibilidad de no comunicar
No hay nada que sea lo contrario de conducta. La no-conducta no
existe; es imposible no comportarse. En una situación de interacción, toda
conducta tiene valor de mensaje, es decir, es comunicación; por eso, por más que
uno lo intente, no puede dejar de comunicar.
Actividad o inactividad, palabras o
silencio, tienen siempre valor de mensaje: influyen sobre los demás, quienes a
su vez, no pueden dejar de responder a tales comunicaciones y, por tanto,
también comunican.
Por ejemplo: un pasajero en el tren que permanece sentado en su asiento con los
ojos cerrados, o leyendo el periódico, comunica un mensaje: no quiere hablar con
nadie.
La persona puede "defenderse" de la comunicación del otro, mediante la
importante técnica de la descalificación; esto es, puede comunicarse de modo tal
que su propia comunicación o la del otro queden invalidadas. Las
descalificaciones abarcan una amplia gama de fenómenos comunicacionales tales
como autocontradicciones, incongruencias, cambios de tema, tangencializaciones,
oraciones incompletas, malentendidos, interpretaciones literales de la metáfora
e interpretación metafórico de las expresiones literales.
No es sorprendente que habitualmente recurra a este tipo de comunicación todo
aquél que se ve atrapado en una situación en la que se siente obligado a
comunicarse pero, al mismo tiempo, desea evitar el compromiso inherente a toda
comunicación.
Por tanto, la conducta (comunicación) "alienada" no es necesariamente la
manifestación de una mente enferma, sino quizá la única reacción posible frente
a un contexto de comunicación familiar absurdo e insostenible.
B. Los niveles de contenido y de relación en la
comunicación
Toda comunicación poseerá un contenido (lo que decimos) y una
relación ( a quién y cómo se lo decimos) A través de la comunicación, todos
podemos expresar nuestra forma de ser y la visión de la relación la otra
persona.
Una comunicación no sólo transmite información sino que, al mismo tiempo, impone
una conducta o un comportamiento.
El "nivel de contenido" de un mensaje
transmite "INFORMACIÓN".
El "nivel de relación" se refiere a cómo la
comunicación sirve para "DEFINIR"
el tipo de
relación que quiero establecer con mi interlocutor.
Entre los
aspectos de "contenido" y de "relación": el primero transmite los "datos" de la
comunicación, y el segundo, "cómo" debe entenderse dicha comunicación.
De la misma manera, toda comunicación implicará un compromiso para el que la
recibe, pudiendo rechazar, aceptar o descalificar la comunicación.
Cuanto más espontánea y sana es una relación, más se pierde en el trasfondo el
aspecto de la comunicación vinculado con la relación.
Las relaciones "enfermas"
se caracterizan por una constante lucha acerca de la naturaleza de la relación,
mientras que el aspecto de la comunicación vinculado con el contenido se hace
cada vez menos importante.
La capacidad para metacomunicarse en forma adecuada
es indispensable de la comunicación eficaz.
Pongamos un ejemplo: Una pareja en terapia de pareja relató el siguiente
episodio. El esposo mientras se encontraba sólo en el hogar, recibió una llamada
de larga distancia de un amigo, quien le manifestó que se encontraba en esa
ciudad durante unos días. El esposo invitó al amigo a pasar esos días en su
casa, sabiendo que ello agradaría a su esposa y que, por lo tanto, ella habría
hecho lo mismo. Sin embargo, cuando la esposa regresó se entabló una violenta
discusión con respecto a la invitación hecha por el marido. Cuando el problema
se examinó en la sesión terapéutica, ambos cónyuges estuvieron de acuerdo en que
esa invitación era la cosa más adecuada y natural. Estaban sorprendidos al
comprobar que, por un lado, estaban de acuerdo y, sin embargo, "de algún modo"
también estaban en desacuerdo con respecto al mismo problema. En realidad, hay
dos problemas en esta disputa. Uno se refiere al contenido de las conductas
adecuadas en una situación específica: la invitación; otro se refiere a la
relación entre los comunicantes -al planteo de quién tenía derecho a tomar la
iniciativa sin consultar al otro- y no podía resolverse tan fácilmente, pues
presuponía la capacidad del marido y la mujer para hablar acerca de su relación.
En su intento de resolver el problema esta pareja cometió un error muy común en
su comunicación: Estaban en desacuerdo en el nivel relacionar, pero trataban de
resolverlo en el nivel de contenido, donde el desacuerdo no existía, cosa que
los conducía a pseudodesacuerdos.
Tal como anteriormente decíamos, las personas, en el "nivel relacionar" no
comunican nada acerca de hechos externos. Una persona ("A") puede ofrecer a la
otra ("B"), una definición de sí misma; es inherente a la naturaleza de la
comunicación humana el hecho de que existan tres respuestas posibles por parte
de esta última persona a la definición de la primera:
a) Confirmación:
La persona ("B") puede aceptar (confirmar) la definición que ("A") da de
sí misma.
Además del mero intercambio de información el hombre tiene que comunicarse con
los demás, a los fines de su autopercepción y percatación. La persona es incapaz
de mantener su estabilidad emocional durante períodos prolongados en que sólo se
comunica consigo misma. Lo que los existencialistas llaman el "encuentro"
corresponde a esta esfera. Como afirma el célebre filósofo MARTIN BUBER:
"En la sociedad humana, en todos sus niveles, las personas se confirman unas a
otras de modo práctico, en mayor o menor medida, en sus cualidades y capacidades
personales, y una sociedad puede considerarse humana en la medida en que sus
miembros se confirman entre sí...
La base de la vida del hombre con el hombre es doble, y es una sola: el deseo de
todo hombre de ser confirmado por los hombres como lo que es, e incluso como lo
que puede llegar a ser y la capacidad innata del hombre para confirmar a sus
semejantes de esta manera. El hecho de que tal capacidad esté tan
inconmensurablemente descuidada constituye la verdadera debilidad y
cuestionabilidad de la raza humana: la humanidad real sólo existe cuando esa
capacidad se desarrolla".
b) Rechazo:
Otra posible respuesta de la persona ("B") frente a la definición que la
persona ("A") propone de sí misma consiste en rechazarla. Sin embargo,
por
penoso que resulte el rechazo presupone por lo menos un reconocimiento limitado
de lo que se rechaza y, por tanto, no niega necesariamente la realidad de la
imagen que la persona ("A") tiene de sí misma.
c) Desconfirmación:
Tal como se observa en la comunicación patológica, la desconfirmación ya
no se refiere a la verdad o falsedad de la definición que la persona ("A") da de
sí misma, sino más bien la persona ("B") niega la realidad de la persona ("A")
como fuente de tal definición. En otras palabras, mientras que el rechazo
equivale al mensaje "estás equivocado", la desconfirmación afirma de hecho: "tú
no existes".
LAING cita a WILLIAMS JAMES, quien escribió: "No podría idearse un castigo más
monstruoso, aún cuando ello fuera físicamente posible, que soltar a un individuo
en una sociedad y hacer que pasara totalmente desapercibido para sus miembros".
Tal situación llevaría a la persona a una "pérdida de la mismidad", que no es
más que una traducción del término "alienación".
C. La puntuación de la secuencia de hechos.
Para un observador una serie de comunicaciones puede entenderse como
una secuencia ininterrumpida de intercambios de mensajes. Sin embargo, quienes
participan en la interacción siempre introducen lo que se llama "puntuación de
la secuencia de hechos".
En una secuencia prolongada de intercambios, las personas puntúan la secuencia
de modo que uno de ellos o el otro tiene iniciativa, predominio, dependencia,
etc. Así, a una persona que se comporta de determinada manera dentro de un
grupo, la llamamos "líder" y a otra "adepto", aunque resultaría difícil decir
cuál surge primero o que sería del uno sin el otro. La falta de acuerdo con
respecto a la manera de puntuar secuencia de hechos es la causa de
incontrolables conflictos en las relaciones.
Supongamos que una pareja tiene un problema en el matrimonio al que el esposo
contribuye con su retraimiento pasivo, mientras que la mujer colabora con sus
críticas constantes. Al explicar sus frustraciones, el marido dice que su
retraimiento no es más que la defensa contra los constantes regaños de su mujer,
mientras que ésta dirá que esa explicación constituye una distorsión intencional
de lo que "realmente" sucede en su matrimonio, esto es, que ella lo critica
debido a su pasividad.
Sus discusiones consisten en un intercambio de estos mensajes:
Marido Mujer
ME RETRAIGO TE REGAÑO
PORQUE PORQUE
ME REGAÑAS TE RETRAES
En la psicoterapia de parejas, a menudo sorprende la intensidad de lo que en la
psicoterapia tradicional se llamaría una "distorsión de la realidad" por parte
de ambos cónyuges. A veces, resulta difícil creer que dos individuos puedan
tener visiones tan dispares de muchos elementos de su experiencia en común. Y,
sin embargo, el problema radica fundamentalmente, en su incapacidad para metacomunicarse acerca de su respectiva manera de pautar su interacción.
Las discrepancias no resueltas en la puntuación de las secuencias
comunicacionales pueden llevar a 'impasses" interaccionales, en los que los
participantes se hacen acusaciones mutuas de locura o maldad.
Las discrepancias de puntuación tienen lugar en todos aquellos casos en que por
lo menos uno de los comunicantes no cuenta con la misma cantidad de información
que el otro, pero no lo sabe. Así, por ejemplo, una persona escribe una carta a
otra proponiéndole pasar unas vacaciones con ella. Esta segunda persona acepta,
pero su carta no llega a destino. Después de un tiempo, la primera llega a la
conclusión de que la otra no ha tenido en cuenta su invitación, y decide no
interesarse más por ella. Por otro lado, la otra persona se siente ofendida
porque no tuvo contestación a su carta con la que esperaba más detalles, y
también decide no establecer nuevo contacto. A partir de ese momento, el
malestar silencioso puede durar eternamente, a menos que se decidan a averiguar
qué sucedió con sus comunicaciones, es decir, que comiencen a metacomunicarse.
En este caso, un hecho exterior fortuito interfirió la congruencia de la
puntuación.
Estos casos de comunicación patológica constituyen círculos viciosos que no se
pueden romper a menos que la comunicación misma se convierta en el tema de
comunicación (metacomunicación). Pero para ello tienen que colocarse afuera del
circulo.
Se observa en estos casos de puntuación discrepante un conflicto acerca de cuál
es la causa y cuál el efecto, cuando en realidad ninguno de estos conceptos
resulta aplicable debido a la circularidad de la interacción.
El concepto de la "profecía autocumplidora" constituye un fenómeno interesante
en el campo de la puntuación. Por ejemplo, una persona que parte de la premisa
"todos me odian", se comporta, tal vez, con agresividad, ante lo cual es
probable que los demás reaccionen con desagrado, corroborando así su premisa
original. Lo que caracteriza la secuencia y la convierte en un problema de
puntuación, es que el individuo, considera que él sólo está reaccionando ante
esas actitudes, y no que las provoca.
D. Comunicación "digital" y "analógica"
Lenguaje:
a) digital: el que se transmite a través
de símbolos lingüísticos o escritos, y será el vehículo del contenido de la
comunicación.
b) Analógico: vendrá determinado por la conducta no
verbal (tono de voz, gestos, etc) y será el vehículo de la relación.
Funciones:
transmitir información.
Definir la relación entre los comunicantes, lo que implica una información sobre
la comunicación, es decir, una "metacomunicación". Esta comunicación servirá
para definir la relación cuando la comunicación haya sido confusa o ambivalente
En la comunicación humana es posible referirse a los objetos de dos maneras
totalmente distintas. Se los puede representar por un símil, tal como un dibujo,
o bien mediante un nombre. Estos dos tipos de comunicación, uno mediante una
semejanza autoexplicativa y, el otro, mediante una palabra, son equivalentes a
los conceptos analógicos y digitales.
En la comunicación digital, la palabra es una convención semántica del
lenguaje; no existe correlación entre la palabra y la cosa que representa, con
la posible excepción de las palabras. onomatopéyicas. Como señalan BATESON y
JACKSON: "No hay nada" parecido a cinco en el número cinco; no hay nada
particularmente "similar a mesa" en la palabra mesa. Por otro lado, en la
comunicación analógica hay algo particularmente "similar a la cosa" en lo que se
utiliza para expresaría.
La comunicación analógica tiene sus raíces en períodos mucho más arcaicos la
evolución y, por tanto, encierra una validez mucho más general que el modo
digital de la comunicación verbal, relativamente reciente y mucho más abstracto.
La comunicación analógica coincidiría con la comunicación no verbal, entendiendo
por comunicación no verbal: los movimientos corporales (kinesia), la postura,
los gestos, la expresión facial, el ritmo, la cadencia de las palabras, el
silencio y los indicadores comunicacionales que aparecen en el contexto.
El ser humano se comunica de manera digital y analógica. De hecho, la mayoría de
los logros civilizados resultarían impensables sin el desarrollo de un lenguaje
digital. Ello asume particular importancia en lo que se refiere a compartir
información acerca de los objetos. Sin embargo, existe un vasto campo donde
utilizamos en forma casi exclusiva la comunicación analógica, se trata del área
de la relación. Así pues, el aspecto relativo al "nivel de contenido en la
comunicación se transmite en forma digital, mientras que el "nivel relativo a la
relación" es de naturaleza predominantemente analógica.
En su necesidad de combinar estos dos lenguajes, el hombre, sea como receptor o
como emisor, debe traducir constantemente de uno al otro.
En la comunicación
humana la dificultad inherente a traducir existe en ambos sentidos. No sólo
sucede que la traducción del modo digital al analógico implica una gran pérdida
de información, sino que lo opuesto también resulta sumamente difícil: hablar
acerca de una relación requiere una traducción adecuada del modo analógico de
comunicación al modo digital.
Al emisor no sólo le resulta difícil verbalizar sus propias comunicaciones
analógicas, sino que, si surge una controversia interpersonal en cuanto al
significado de una comunicación analógica particular, es probable que cualquiera
de los dos participantes introduzca en el proceso de traducción al modo digital,
la clase de digitalización que concuerde con su imagen de la naturaleza de la
relación. El hecho de traer un regalo, por ejemplo, constituye sin duda una
comunicación analógica. Pero según la "visión" que tenga de su relación con el
dador, el receptor puede entenderlo como una demostración de afecto, un soborno,
o una restitución.
La psicoterapia se ocupa sin duda de la digitalización correcta y correctivo de
lo analógico; de hecho, el éxito o el fracaso de una interpretación depende de
la capacidad del terapeuta para traducir un modo al otro y de la disposición del paciente para
cambiar su propia digitalización por otra más adecuada y menos angustiante.
En la comunicación patológica observaremos incongruencias entre lo digital y lo
analógico. Una persona puede estar diciendo (digital) "No estoy enfadado", y
sin embargo, su tono de voz, su expresión facial y sus gestos expresan auténtica
agresividad (analógico).
E. Interacción simétrica y complementaria
Todas las relaciones podríamos agruparlas en dos categorías: o son
COMPLEMENTARIAS 0 SIMÉTRICAS.
En el primer caso, la conducta de uno de los participantes complementa la del
otro; en el segundo caso, los participantes tienden a igualar especialmente su
conducta recíproca. Son relaciones basadas en la diferencia (complementarias), o
en la igualdad (simétricas).
En una relación complementaria hay dos posiciones distintas. Un participante
ocupa lo que se a descrito de diversas maneras como la posición superior o
primaria mientras el otro ocupa la posición correspondiente inferior o
secundaria. Estos términos son de igual utilidad en tanto no se los identifique
con "bueno" o "malo", "fuerte" o "débil". Una relación complementaria puede
estar establecida por el contexto social o cultural (como en los casos de madre
e hijo, médico y paciente, maestro y alumno), o ser el estilo idiosincrásico de
relación de una díada particular. En cualquiera de los dos casos, es importante
destacar el carácter de mutuo encaje de la relación en la que ambas conductas,
disímiles pero interrelacionadas, tienden cada una a favorecer a la otra.
Ninguno de los participantes impone al otro una relación complementaria, sino
que cada uno de ellos se comporta de una manera que presupone la conducta del
otro, al mismo tiempo que ofrece motivos para ella: sus definiciones de la
relación encajan.
Las relaciones complementarias patológicas, el psicoanálisis las denomina
relaciones "sadomasoquistas" y las entiende como una ligazón entre dos
individuos cuyas respectivas formaciones caracterológicas alteradas se
complementan. Otros autores emplean distintos conceptos: LIDZ: "sesgo marital";
SCHEFLEN:"horrenda pareja"; LAING: "connivencia". En tales relaciones observamos
un sentimiento progresivo de frustración y desesperanza en los dos participantes
o en uno de ellos. Estos individuos fuera de sus hogares (o en ausencia de sus
parejas) son capaces de funcionar en forma perfectamente satisfactoria y que,
cuando se los entrevista individualmente, pueden dar la impresión de estar bien
adaptados. Este cuadro a menudo cambia dramáticamente cuando se los observa en
compañía de su "complemento": entonces se hace evidente la patología de la
relación.
En una relación simétrica no existen dos posiciones ya que está basada en la
igualdad. La relación simétrica puede estar definida por el contexto social,
como por ejemplo, la relación entre hermanos, entre amigos, entre marido y
mujer, etc. También puede ser el estilo propio de una díada particular.
En la relación simétrica existe el peligro de la competencia o rivalidad. Cuando
se pierde la estabilidad en una relación simétrica, se produce una "escapada" de
uno de los miembros; el otro intentará equilibrar la relación, produciéndose, a
partir de aquí, el fenómeno conocido como "escalada simétrica".
Los conceptos de complementariedad y simetría se refieren simplemente a dos
categorías básicas en las que se puede dividir a todos los intercambios
comunicacionales. Ambas cumplen funciones importantes y, por lo que se sabe por
las relaciones sanas, cabe llegar a la conclusión de que ambas deben estar
presentes, aunque en alternancia mutua o actuando en distintas áreas. Ello
significa que cada patrón puede estabilizar al otro siempre que se produzca una
escapada en uno de ellos; así mismo, es posible y necesario, que los dos
participantes se relacionen simétricamente en algunas áreas y de manera
complementaria en otras.
3. METACOMUNICACIÓN.
En el lenguaje podemos
distinguir el lenguaje-objeto y el metalenguaje.
El lenguaje-objeto es aquél que "se usa"; mientras que el metalenguaje es aquél
con el que "se habla" del anterior. Así, por ejemplo, en una gramática inglesa
para estudiantes castellanos, el lenguaje-objeto es el inglés, y el metalenguaje
el castellano.
Es sintáctica y semánticamente correcto escribir: BARCELONA ES UNA GRAN CIUDAD,
pero sería incorrecto escribir: BARCELONA TIENE CUATRO SILABAS, pues en este
caso deben utilizarse comillas: "BARCELONA" TIENE CUATRO SILABAS. La diferencia
entre estos dos usos de la palabra radica en que en la primera aseveración, la
palabra se refiera a un objeto (una ciudad), mientras que en el segundo caso,
esa misma palabra se refiere a un nombre (que es una palabra) y, por tanto, a sí
misma.
Cuando dejamos de utilizar la comunicación para comunicarnos, y la usamos para
comunicar algo acerca de la comunicación, cosa que es inevitable cuando
investigamos sobre la comunicación, utilizamos conceptualizaciones que no son
parte de la comunicación, sino que se refieren a ella, y en ese momento nos
estamos metacomunicando.
4. FUNCIÓN Y
RELACIÓN: ESENCIA DE LA PERCEPCIÓN.
Para los matemáticos griegos,
los números eran magnitudes concretas, reales, perceptibles, entendidas como
propiedades de objetos, igualmente reales. Así la geometría se ocupaba de medir
y la aritmética, de contar. La idea de que los números constituían la expresión
de magnitudes predominó hasta 1591, año en el que VIETA introdujo las letras
como notación en lugar de los números. De este modo, la idea de los números como
magnitudes discretas quedó relegada a un lugar secundario, y nació el poderoso
concepto de variable.
Las variables no tienen significado propio, sino que sólo resultan
significativas en su relación mutua. La relación entre variables (expresadas,
por lo común, como una ecuación) constituyen el concepto de función.
Existe un interesante paralelismo entre el surgimiento del concepto matemático
de función y el despertar de la psicología al concepto de relación. Durante
largo tiempo se concebía la mente como una serie de propiedades o
características de las que el individuo estaba dotado en mayor o menor grado,
tal como contaba con un cuerpo esbelto o robusto, con cabello pelirrojo o rubio,
etc. A final del siglo pasado empezó la era de la psicología experimental que
trajo consigo la introducción de un vocabulario mucho más refinado aunque no
esencialmente distinto en un aspecto: seguía estando constituido por conceptos
singulares y no muy relacionados. Tales conceptos eran los de las "funciones
psíquicas", lo cual fue desafortunado, porque no están relacionados con el
concepto matemático de función y quienes los utilizaban no se proponían
referirse a él. Como se sabe, las sensaciones, percepciones, la atención, la
memoria y varios otros conceptos se definían como tales funciones, y se realizó
y todavía se realiza, un enorme trabajo para estudiarlas en aislamiento
artificial.
Cuando el vocabulario de la psicología experimental se extendió a los conceptos
interpersonales, el-lenguaje de la psicología siguió siendo monádico. Conceptos
tales como liderazgo, dependencia, extraversión e introversión, y muchos otros,
se convirtieron en el objeto de detallados estudios. Desde luego, el peligro
consiste en que todos estos términos asuman una pseudorealidad propia si se los
piensa y se los repite durante bastante tiempos y la construcción teórica
"liderazgo" se convierte por fin en LIDERAZGO, una cantidad mensurable en la
mente humana, concebida como un fenómeno en aislamiento. Una vez que se produce
esta cosificación, ya no se reconoce que el término no es más que una expresión
que sintetiza una forma particular de relación en curso.
Los niños aprenden en la escuela que el movimiento es algo relativo que sólo
puede percibiese en la relación con un punto de referencia. Lo que solemos dejar
de lado es que ese mismo principio rige virtualmente para todas las percepciones
y, por lo tanto, para la experiencia que el hombre tiene de la realidad. Las
investigaciones sobre los sentidos y el cerebro han demostrado acabadamente que
sólo se pueden percibir relaciones y pautas de relaciones, y que ellas
constituyen la esencia de la experiencia. Así, un sonido constante e invariable
es difícil de percibir e incluso puede volverse inaudible. Y si se desea
explorar la dureza y textura de una superficie, el sujeto no sólo colocará el
dedo sobre ella, sino que lo moverá hacia uno y otro lado, pues si el índice
permaneciera inmóvil no se podría obtener ninguna información útil.
Así pues, la esencia de nuestras percepciones no son "cosas" sino funciones, y
éstas no constituyen magnitudes aisladas sino "signos que representan una
conexión ... una infinidad de posiciones posibles de carácter similar..." Siendo
esto así, no debe sorprendernos que incluso la percepción que el hombre tiene de
sí mismo sea, en esencia, una percepción de funciones, de relaciones en las que
participa, por mucho que después quiera cosificar esa percepción.
5. CIRCULARIDAD DE LAS
PAUTAS DE COMUNICACIÓN.
En el modelo clásico de la
ciencia pura, se considera que la causalidad es lineal. En cualquier situación
dada, se nos enseña a entender la "causa" de un "efecto" alterando las variables una por una hasta que se aísla el factor que
produce el hecho particular. Sin embargo si se trabaja a partir de la premisa de
que los aspectos significativos de un sistema sólo pueden comprenderse
examinando el sistema como una "totalidad", se hace necesario considerar la
etiología desde un punto de vista diferente.
Si bien en las cadenas progresivas lineales de causalidad, tiene sentido hablar
acerca del comienzo y el fin de una cadena, tales términos carecen de sentido en
los sistemas con circuitos de retroalimentación. En un círculo no hay comienzo
ni fin. En el mundo no es posible encontrar el claro y lineal ordenamiento de
causa y efecto, a menos que se lo imponga artificialmente. La teoría general de
sistemas considera que la causalidad es un proceso circular.
Mientras que en algunos tratamientos, como el psicoanalítico, la curación y el
cambio provienen del conocimiento de ciertos sucesos traumáticos de la infancia,
la curación y el cambio en la terapia familiar provienen fundamentalmente de
examinar cómo opera corrientemente el sistema familiar y de comprender la
función que los problemas desempeñan en los procesos orientados hacia un
objetivo, presentes en la existencia ordinaria del sistema. Teóricamente, el
concepto de causalidad lineal implica que la línea etiológica se desplaza del
pasado hacia el presente, y de este hecho proviene la necesidad de retroceder
hasta el comienzo de la sucesión de los hechos para poder comprenderlos; cuando
se utiliza el concepto de causalidad circular, se enfatiza el "aquí y ahora",
porque es aquí y ahora cuando todo el círculo puede verse operando.
Como una
escalera en espiral, el presente vuelve a actuar el pasado de modo tal que el
significado debe buscarse dentro de los límites de los procesos actuales del
sistema. El pasado se transforma en redundante, y el punto de partida del
terapeuta familiar pasa a ser la ecología antes que la génesis.
Bibliografía: