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Mario Benedetti sobre Silvio Rodríguez
Tropacosmica
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Días y Flores

1975

 

1. Como Esperando Abril.

2. Playa Girón.

3. El Mayor.

4. La Vergüenza.

5. Sueño con Serpientes.

6. Pequeña Serenata Diurna.

7. Esta Canción.

8. Yo digo que las Estrellas.

9. En el Claro de la Luna.

10. Santiago de Chile.

11. Días y Flores.

 

 

 

 

 

1

Como esperando abril  

Mucho más

allá de mi ventana,

las nubes de la mañana

son una flor

que le ha nacido a un tren.

Un reloj

se transforma en cangrejo

y la capa de un viejo da

con una tempestad de comején.

Mucho más

allá de mi ventana

algodones jugaban

a ser un jardín

en espera de abril.

Luego entro los ojos

chorreando esa luz de infinito,

y es cuando necesito

un perro, un bastón, una mano, una fe.

Y tú pasas tocando

el frío con suave silencio

y, ciego, te sentencio

a que nombres todo lo que ahora no sé.

Mucho más

allá de mi ventana,

las nubes de la mañana

son una flor

que le ha nacido a un tren.

Un reloj

se transforma en cangrejo

y la capa de un viejo,   da

con una tempestad de comején.

Mucho más

allá de mi ventana

algodones jugaban

a ser un jardín

en espera de abril.

Mucho más

allá de mi ventana

mi esperanza jugaba

a una flor,

a un jardín,

como esperando abril.

 

 

 

 

 

 

2

Playa Girón  

Compañeros poetas,

tomando en cuenta los últimos suceso

en la poesía, quisiera preguntar

-me urge-,

¿qué tipo de adjetivos se deben usar

para hacer el poema de un barco

sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia

o evidente panfleto,

si debo usar palabras como

Flota Cubana de Pesca y

«Playa Girón»?

 

Compañeros de música,

tomando en cuenta esas politonales

y audaces canciones, quisiera preguntar

-me urge-,

¿qué tipo de armonía se debe usar

para hacer la canción de este barco

con hombres de poca niñez, hombres y solamente

hombres sobre cubierta,

hombres negros y rojos y azules,

los hombres que pueblan el «Playa Girón»?

 

Compañeros de historia,

tomando en cuenta lo implacable

que debe ser la verdad, quisiera preguntar

-me urge tanto-,

¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?

Si alguien roba comida

y después da la vida, ¿qué hacer?

¿Hasta donde debemos practicar las verdades?

¿Hasta donde sabemos?

Que escriban, pues, la historia, su historia,

los hombres del «Playa Girón».

 

 

 

 

 

 

 

3

El Mayor

A la memoria del Mayor General

Ignacio Agramonte y Loynaz,

en el centenario de su caída en

combate en la sabana de Jimaguayú,

el 12 de mayo de 1873.

 

El hombre se hizo siempre

de todo material:

de villas señoriales

o barrio margina.

Toda época fue pieza

de un rompecabezas

para subir la cuesta del gran reino animal,

con una mano negra

y otra blanca mortal.

 

Mortales ingredientes

armaron al Mayor:

luz de terratenientes

y de Revolución:

destreza de la esgrima,

sucesos como un preso,

Amalia abandonada

por la bala,

la vergüenza, el amor;

o un fusilamiento,

un viejo cuento

modelaron su adiós.

 

Va cabalgando

El Mayor con su herida,

y mientras más mortal el tajo,

es más de vida.

Va cabalgando

sobre una palma escrita,

y a la distancia de cien años

resucita.

Trota sobre la espuma,

seguido por un mar

de negros en machete

y sin encadenar.

Ordena a su corneta

el toque de a degüello,

y a un siglo de distancia

entona nuestra canción

y con recia garganta

canta,

espanta

lejos la maldición.

 

Va cabalgando

El Mayor con su herida,

y mientras más mortal el tajo,

es más de vida.

Va cabalgando

sobre una palma escrita,

y a la distancia de cien años

resucita.

 

 

 

 

 

 

 

4

La vergüenza  

Tengo una mesa

que me alimenta,

que a veces tiene

hasta de fiesta.

Mas si tuviera

sólo una araña

burlona en mi despensa,

tendría la vergüenza.

¿A qué más?

 

Tengo zapatos,

tengo camisa,

tengo sombrero,

tengo hasta risa.

Mas si tuviera

en mi ropero

sólo las perchas vacías,

la vergüenza tendría.

¿A qué más?

 

Tengo billetes como de octava clase,

pero así viajo: contento de ir de viaje,

pues para un viaje me basta con mis piernas:

viajo si equipaje.

Más de una mano en lo oscuro me conforta

y más de un paso siento marchar conmigo,

pero si no tuviera, no importa:

sé que hay muertos que alumbran los caminos.

 

Tengo luz fría

y lavamanos,

cables, botones

casi humanos.

Pero si fuera,

ay, mi paisaje

sólo de ruinas intensas,

tendría la vergüenza.

¿A qué más?

 

 

 

 

 

 

5

Sueño con serpientes  

Hay hombres que luchan un día

y son buenos.

Hay otros que lucha un año

y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años

y son muy buenos.

Pero hay los que lucha toda la vida:

esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht

 

Sueño con serpientes, con serpientes de mar,

con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.

Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan

lo que puedan arrebatarle al amor.

 

Oh, la mato y aparece una mayor.

Oh, con mucho más infierno en digestión.

 

No quepo en su boca, me trata de tragar

pero se atora con un trébol de mi sien.

Creo que está loca; le doy de masticar

una paloma y la enveneno de mi bien.

 

Oh, la mato y aparece una mayor.

Oh, con mucho más infierno en digestión.

 

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago

paseo, voy pensando en qué vendrá.

Pero se destruye cuando llego a su estómago

y planteo con un verso una verdad.

 

Oh, la mato y aparece una mayor.

Oh, con mucho más infierno en digestión. 

 

 

 

 

 

 

 

6

Pequeña serenata diurna  

 

Vivo en un país libre

cual solamente puede ser libre

en esta tierra, en este instante

y soy feliz porque soy gigante.

Amo a una mujer clara

que amo y me ama

sin pedir nada

-o casi nada,

que no es lo mismo

pero es igual-.

Y si esto fuera poco,

tengo mis cantos

que poco a poco

muelo y rehago

habitando el tiempo,

como le cuadra

a un hombre despierto.

Soy feliz,

soy un hombre feliz,

y quiero que me perdonen

por este día

los muertos de mi felicidad. 

 

 

 

 

 

 

 

7

Esta Canción  

Me he dado cuenta

de que miento.

Siempre he mentido,

siempre he mentido.

He escrito tanta

inútil cosa

sin descubrirme,

sin dar conmigo.

No amar en seco,

con tanto dolor,

es quizás la última verdad

que quede en mi interior,

bajo mi corazón.

 

No se si fue

que malgasté mi fe

en amores sin porvenir,

que no me queda ya

ni un grano de sentir.

 

(Yo se que a nadie

le interesa

lo de otra gente,

con sus tristezas.)

 

Esta canción

es más que una canción,

que un pretexto para sufrir

y más que mi vivir

y más que mi sentir.

 

Esta canción es la necesidad

de agarrarme a la tierra al fin,

de que te veas en mi,

de que me vea en ti.

 

(Yo sé que hay gente

que me quiere.

Yo sé que hay gente

que no me quiere.)

 

 

 

 

 

 

8

Yo Digo que las Estrellas  

Yo digo que las estrellas

le dan gracias a la noche,

porque encima de otro coche

no pueden lucir tan bellas;

y digo que es culpa de ella

-de la noche- el universo,

cual son culpables los versos

de que haya noches y estrellas.

 

Yo digo que no hay quien crezca

más allá se lo que vale

-y el tonto que no lo sabe

es el que en zancos se arresta-;

y digo que el que se presta

para peón del veneno

es doble tonto y no quiero

ser bailarín de su fiesta.

 

Yo digo que no hay talante

más claro que ir desnudo,

pues cuando se tiene escudo

luego se quieren los guantes.

Y al que diga que me aguante

debajo de una sotana,

le encajo una caravana

de sentimientos gigantes.

 

Yo digo que no hay más canto

que el que sale de la selva

y que será el que lo entienda

fruto del árbol más alto.

Y digo que cuesta tanto

y que hay que cruzar la tundra,

pero al final la penumbra

se hace arco iris del canto.

 

 

 

 

 

 

9

En el Claro de la Luna  

En el claro de la luna

donde quiero ir a jugar,

duerme la reina fortuna

que tendrá que madrugar.

 

-Mi guardiana de la suerte,

sueña cercada de flor

que me salvas de la muerte

con fortuna en el amor.

 

-Sueña, talismán querido,

sueña mi abeja y su edad;

sueña y si lo he merecido,

sueña mi felicidad.

 

-Sueña caballos cerreros,

suéñame el viento del sur,

sueña un tiempo de aguaceros

en el valle de la luz.

 

-Sueña lo que hago y no digo

sueña en plana libertad

sueña que hay días en que vivo

sueña lo que hay que callar.

 

-Entre las luces más bellas

duerme intranquilo mi amor

porque en su sueño de estrellas

mi paso en tierra es dolor.

 

-Más si yo pudiera hacerle

miel de abeja en vez de sal

a que tentarle la suerte

que valiera su soñar.

 

 

-Suéñame pues cataclismo

sueña golpe largo y sed

sueña todos los abismos

que de otra vida no sé.

 

 

-Sueña lo que hago y no digo

sueña en plana libertad

sueña que hay días en que vivo

sueña lo que hay que callar.

 

-Sueña la talla del día

del día del que fui y del que soy

que el de mañana, alma mía,

lo tengo soñado hoy. 

 

 

 

 

 

 

 

 10

Santiago de Chile  

Allí ame a una mujer terrible,

llorando por el humo siempre eterno

de aquella ciudad acorralada

por símbolos de invierno.

Allí aprendí a quitar con piel el frío

y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,

en manos de la niebla dura y blanca,

en calles del enigma.

Eso no está muerto,

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

Allí entre los cerros tuve amigos

que entre bombas de humo eran hermanos.

Allí yo tuve más de cuatro cosas

que siempre he deseado.

Allí nuestra canción se hizo pequeña

entre la multitud desesperada:

un poderoso canto de la tierra

era quien más cantaba.

Eso no está muerto,

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió, como una sombra,

el rostro del que ya no se veía,

y en el oído me susurro la muerte

que ya aparecería.

Allí yo tuve un odio, una vergüenza:

niños mendigos de la madrugada,

y el deseo de cambiar cada cuerda

por un saco de balas.

Eso no está muerto,

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

 

 

 

 

 

 

11

Días y flores  

Si me levanto temprano,

fresco y curado,

claro y feliz,

y te digo: «voy al bosque

para aliviarme de ti»,

sabe que dentro tengo un tesoro

que me llega a la raíz.

Si luego vuelvo cargado

con muchas flores

(mucho color)

y te las pongo en la risa,

en la ternura, en la voz,

es que he mojado en flor mi camisa

para teñir su sudor.

Pero si un día me demoro, no te impacientes,

yo volveré más tarde.

Será que a la más profunda alegría

me habrá seguido la rabia ese día:

la rabia simple del hombre silvestre,

la rabia bomba -la rabia de muerte-,

la rabia imperio asesino de niños,

la rabia se me ha podrido el cariño,

la rabia madre por dios tengo frío,

la rabia es mío -eso es mío, sólo mío-,

la rabia bebo pero no me mojo,

la rabia miedo a perder el manojo,

la rabia hijo zapato de tierra,

la rabia dame o te hago la guerra,

la rabia todo tiene su momento,

la rabia el grito se lo lleva el viento,

la rabia el oro sobre la conciencia,

la rabia -coño- paciencia paciencia.

La rabia es mi vocación.

Si hay días que vuelvo cansado,

sucio de tiempo,

sin para amor,

es que regreso del mundo,

no del bosque, no del sol.

En esos días,

compañera,

ponte alma nueva

para mi más bella flor.