Alma
mía sola, siempre sola,
sin que nadie comprenda tu sufrimiento,
tu horrible padecer;
fingiendo una existencia siempre llena
de dicha y de placer,
de dicha y de placer...
Si yo encontrara un alma como la mía,
cuantas cosas secretas le contaría,
un alma que al mirarme sin decir nada
me lo dijese todo con su mirada.
Un alma que embriagase con suave aliento,
que al besarme sintiera lo que yo siento,
y a veces me pregunto que pasaría
si yo encontrara un alma como la mía.
Las
amargas verdades que me dijiste
cuando en busca de amores llamé a tu pecho
no sabes el inmenso mal que tú me has hecho.
Estoy muy triste
por aquellas palabras que me dijiste.
Sé que no he de ser tuyo,
que no me quieres,
que la maldad y el odio
cruel me maltratan.
Sé que eres veleidosa
que eres ingrata
y así como tu querer
aunque sea una mentira
di que me quieres.
Apología de
mujer con sombrero - Tetralogía de mujer sin sombrero ( Inédita )
Yo no vine aquí, viniste
tú,
yo no te esperaba y te besé
se supone que debo callar
se supone que debo seguir,
se supone que...
no debo protestar.
Se supone
que eres un regalo
que se me rompió en seguida
y ahora nada, lo de siempre.
Se supone
que eres el sombrero de una fiesta
de esos de cartón
para la ocasión.
¡Oh, mujer!
Si supieras lo breve que entraba la luz,
en la casa de un niño en un alto edificio,
y que era la hora esperada del día,
no me hubieras tocado
en el hombro una vez.
¡Oh, mujer!
Si supieras lo breve que entraba esa luz,
en una casa que se llamaba la noche,
en una casa en la que no había más puertas,
que la de la razón
de aquel niño sin fe.
Ahora se supone y nada más,
yo también quisiera suponer
que la cobardía no existió,
que es un viejo cuento de dormir,
pero quedo yo
en medio de mi.
Y en medio de las mismas paredes
sonriendo a los amigos
hiendo allá, desayunando,
pero quedo yo aquí aplaudiendo
una vez mas a los fantasmas
de las tres.
¡Oh, mujer!
ojalá que contigo se acabe el amor,
ojalá hayas matado mi última hambre,
que ridículo acaba implacable conmigo,
y yo de perro fiel
lo transformo en canción.
¡Oh, mujer!
no te culpes,
la culpa es un juego de azar,
nadie sabe lo malo que puede ser riendo,
y lo cruel que pudiera salir un regalo,
no te asustes del día que va terminar,
no te asusten los puentes que caigan al mar,
no te asustes de mi, carcajada final.
La luna está
hinchándole el pecho al mar.
No salgas hoy,
no salgas hoy en tu barco.
No salgas hoy
si no quieres zozobrar,
que el mar está,
que el mar está respirando.
¡Ay! La marea.
¡Ay! Respirando.
Lo que te dé
Lo que te dé para ti
píntalo azul,
píntalo pálido y blando.
Que lo que doy,
que lo que doy una vez,
si no lo doy
por dentro me va acabando.
Fuera de mí
un astro ensaya su luz.
Dentro de mí,
la noche es resplandeciente.
Fuera de mí
un astro ensaya su luz.
Dentro de mí,
el mar se vuelve impaciente.
Ayer u hoy:
lo mismo da.
Yo llegué a la noche,
le bajé su síper
y dormí con ella,
porqué hasta la noche
he querido verla
en su propio lecho
y a través de un beso.
Ayer u hoy:
lo mismo da.
Yo me abrí la mano
y dejé que el viento
lamiera mis palmas
que están irritadas
de seguirme tanto
y maldecir conmigo
a flores y santos.
Ayer u hoy:
lo mismo da.
Superé algo escrito
sobre mi persona,
algo que decía
algo que acusaba
pero tengo suerte
pues de uno no escriben
todos los días.
Ayer u hoy:
lo mismo da.
Yo me hice el muerto
a ver que pasaba
y que ratones,
culebras y sapos
me ponían flores
y gritando hacían
como que lloraban.
Hoy caminé en el lado
de otro odio
donde ronda el mundo y yo cuando estoy,
y vi la realidad bajo una tempestad.
Supe que por mi herida me sangraban otros golpes
y otras furias también,
y vi la realidad arrodillada frente al mar.
Mira mi herida en la mano que pulsa con la muerte
y óyeme el fuego descubierto en la voz.
Mira mi herida de otras regiones como Indochina,
bajo el arco del sol.
Hoy dividí mi llanto por colores,
dimensiones y distancias
y fue como el Mekong y yo, tan separados.
Estoy muriendo de vivir sentado en la distancia
irrecorrible quizás:
quiero olvidar mi voz,
colgar guitarras en el sol.
Quiero un disparo
y vestirme de humano
en esta suerte y acompañarme con un hueso de flor.
Quiero la vida; si no, la muerte,
serenateando bajo el arco del sol.
Es olvidar todo este
tiempo
que vendrá
trayendo un fin.
Es olvidar todo lo triste
del sufrir
que ha de llegar.
Es olvidar,
llenar vacíos que se irán.
Guardar palabras, callar
sueños sin seguir ya
comenzando el amor
con el sol cada vez
agotando el olor
y seguir.
Yo te amaré besos atrás
desde este amor
por otra vez.
Yo te amaré con el adiós
lleno de ti,
pleno de fin.
Mi alma creció
silenciosa y normal
hasta cuando cumplí cinco años
crecía yo en mi pueblo natal
anhelando lo nuevo y lo extraño
Fue entonces cuando hubo domingo
para una matiné infantil
era marzo, era abril
era el color
y era una luz del asombro
ilustrando el amor... el amor
Soy de provincia y por eso tal vez
el seguro de mi alma es tan leve
confieso que bien pasados los días
volví al cine tras mi blancanieves
Aun me estremece inmaculada
frente a la infamia y el horror
fue mi primer amor
y fue también
la única excusa
para una alma ilusa que mientras vivió
dio a Blancanieves su leve, su primer amor.
Todos los días se pinta
de blanco,
sale a la calle llena de colores
y a cada minuto recibe un brochazo
en la piel.
Su espalda, sus manos, su rostro,
van siendo invadidos por luces y sombras,
se le van encendiendo de fiebre y de frío
de forma que cuando regresa y se mira
no está.
Malvive bajo su avalancha.
Ahora está sin salir,
casi nadie merece su amor
pero saldrá cuando vaya
por él.
Ahora te espera en tu tumba
ambulante, llena de color,
hasta de que tú la deshagas
de amor.
Ahora te espera de noche en su cuarto
hasta que quieras entrar y salvarlo
de lo que nunca ha elegido
y arrastra con él.
Tú, que de un beso lo
configuraste,
tú, que le echaste más blanco y lloraste,
eres la vieja navaja que espera
tu piel.
Quiere blasfemar contigo de Dios,
de los hombres y de él.
Quiere llegar más allá de la luz.
Quiere destruir las flores
con que se engañaron los dos.
Quieren arrancar de su tierra
una cruz.
Quiere olvidar que ha crecido educado,
quiere olvidar a tu hijo para empinarlo,
como un papalote invencible
vencedor del sueño.
Quiere decirle a cada vecino
que salga de sus miserables paredes,
que tome la vida de ustedes,
que no hay escondrijos.
Y espera que vayas por él.
Que no te espera mujer
a que vayas a hacer el amor,
mas bien, la guerra es lo que quiere
hacer.
Con veintipico de fecha
respalda su sana elección.
Con veintipico de muertes
su amor.
Suena la noche por la
ventana,
viene de enero
tu corazón.
Buena mañana tenga febrero
siempre que siga
yendo y viniendo el amor.
He de andar la vida estrecha
como un paso de montaña
inseguro, vacilante, peligroso,
sofocante,
todo el día me saluda mi vacío,
mi vacío,
mi vacío.
Ando cansado
con el invierno
dentro del pecho
como una flor.
Toda la muerte
de tanta gente
que se da un beso
se la ha llevado el amor.
De entre todo estoy tan solo,
solo en medio de la calle,
en pleno día con su gente.
Solo en plaza y solo en casa
todo el día me saluda mi vacío,
mi vacío,
mi vacío.
Buena mañana tenga febrero
siempre que siga
yendo y viniendo el amor.
Los
ojos se me cierran
y mis dedos no responden
a mi cerebro cansado.
Hace tres horas
vi por última vez tu rostro
y vi apagarse la luz de tu cuarto
y seguí esperando hasta que todo fuese
silencio y tú.
Es inútil que quiera incorporarme,
echar a andar.
Es mejor esperar el soplo
cálido del alba.
Es mejor que no llegue a mi cuarto
esta noche.
Es mejor que no te vea
años atrás.
Es mejor estar aquí,
velando tu sueño,
Isel.
Siento que tengo fiebre,
me lagrimean las pupilas
y un latido incesante golpea
en mis sienes.
Mis manos hacen una sola,
el millar de pequeñas gotas
que han perlado mi guitarra
que ahora tiene un brillo extraño
y despide un resplandor a momentos
y luego se apaga.
Ya no tengo fuerzas
para levantarme
y es tu imagen
es tu sueño de niña buena
el que me obliga
a dormir un poco.
Y ahora estamos juntos,
caminando de noche
por un bosque inmenso,
con los pies desnudos, mojados,
por las hojas muertas del sendero;
tú estás vestida de blanco, Isel.
Y tu sonrisa constante
me hace temblar de dicha.
Y puedo contar, que sé yo,
cuantos destellos
salen de tus ojos.
Y con mis labios
dibujo tus labios
y una lluvia fina
nos viste de agua
a los dos.
Temblando de frío
nos sentamos,
eternamente,
bajo un tronco viejo
y me tomas de la mano
corriendo entre los árboles,
me llevas a la orilla del torrente
que baja del cielo
como un fragor que a veces
pronuncia palabras.
Y te siento estremecer
cuando escuchamos claramente
cómo dices
que estoy vivo.
Y sentí miedo,
—lo sigo sintiendo ahora—,
cuando me despierto
y todavía no amanece.
La luna ya no está
donde la dejamos
y me duele el cuerpo.
Despertar con miedo
es terrible, Isel.
Es terrible contar los pasos
hasta mi casa,
no volver la cabeza
y, aunque no quiera,
tener que ver un fuego fatuo.
Y correr
para besarte
años atrás.
Y empapar de mí,
tu imagen.
Buenos días,
Isel.
Canción contra la indecisión o
Preguntas contra la indecisión como homenaje a Miguel Enríquez
(1977)
En qué camino crecerá
la hierba
porque hoy no vino alguien a su contienda.
Qué puente estará roto
porque una mano no se crispó otro poco,
y qué ciudad tendrá un color marchito
porque una vida no dejó nada escrito.
Qué sueño tendrá hambre
de una palabra, de una gota de sangre.
Hubo un no fue, bajo un jamás
hubo un tal vez, bajo un quizás
hubo un regué, bajo un frutal
hubo un llegué, bajo un andar.
[¿Qué dejarás, qué dejaré,
qué dejaremos hoy de hacer?
Pudiera ser que de un tal vez
nunca volviera a amanecer.]
Hoy la pregunta. Luego el viento
la hace un gesto, la hace un rol.
Por un fuego que no des a tiempo
puede no salir el sol.
Qué salto a las estrellas será tarde
de una esperanza raquítica y cobarde.
Qué mundo submarino
no será nuestro porque un vigor no vino.
Qué misterio vital del universo
quedará oscuro, esperando su verso.
En fin: qué maravilla
la indiferencia pondrá de pesadilla.
Hubo un no fue, bajo un
jamás
hubo un tal vez, bajo un quizás
hubo un regué, bajo un frutal
hubo un llegué, bajo un andar.
[¿Qué dejarás, qué
dejaré,
qué dejaremos hoy de hacer?
Pudiera ser que de un tal vez
nunca volviera a amanecer.]
Hoy la pregunta. Luego
el viento
la hace un gesto, la hace un rol.
Por un fuego que no des a tiempo
puede no salir el sol.
Yo sé que cuando todo pase
cuando el fuego descanse
para luego seguir
alguien se mirará en silencio
casi sin comprenderlo
casi sin saber de ti.
Qué distancia saber que se vuela
a saber que has volado otra vez.
Qué distancia que desvela
que no puede matarte después.
Qué ha pasado, cómo ha sido,
cómo fue aquel instante de amor,
qué ha quedado escondido
de aquel día, de aquella canción.
Yo sé que cuando todo ocurra
que cuando el tiempo aburra
tendrás de maldecir.
Algo como un ruido en la selva
con simple olor a hierba
muchas veces no te dejará dormir.
Algo que cavará en lo hondo
para el fondo
de los días por vivir.
Se ha negado una mujer
con una mano a ir a la cama
con la otra entretenía
su pasión amordazada.
Y las sábanas tenían
el semblante del pasado
que contento sonreía.
El vendedor de ventanas
se negó a darme la mía
porque a cambio no llevaba
mis reservas de alegría.
El pasado estaba quieto
sobre el almacén del día,
lo tenían bien sujeto.
Veo el pasado caminando
por casi toda la ciudad,
lo veo en la gente que se queda y que se va.
Lo veo en el rostro de mi hijo,
lo veo en la voz de mi mujer,
lo veo a pesar de que lo veo sin querer.
El pasado tiene el nombre
de millones de sujetos
bebe, come, se va al cine
ni a veces no es tan viejo.
Tiene un poco de mi nombre
y otro poco del de ustedes
aunque busquemos el hombre.
El pasado es el espectro
de un bufón con triple cara,
fue de ayer, es de este día,
y será de otra mañana.
El pasado es ese insecto
que la música no apaga.
El pasado es insurrecto
Canción del pueblo o Por
el rastro de los libertadores
Viniste a vivir
a orillas del mar
cuando se sembró una quilla
en la arena del puerto
de aquel capitán.
Con rosarios y arcabuces
y lanzas rompieron tu alma
de selva,
tu vientre de oro y café.
Caña, tabaco y escombros
de palmas te ardieron
en más de una hoguera,
de cuyos restos salieron tus hijos
cargando campanas, banderas.
La tela roja, el vitral
y la guerra empedrada
te hicieron canción,
hasta que llegó el engaño,
vestido de vaina,
en fundar la nación.
Morir es vivir
el veinte de mayo
el machete en el cuero
de una traición.
Morir es vivir
y con una medalla
dar el "gracias, canalla",
un aplauso y adiós.
Morir es vivir
y hacerse extranjero
en el patio en que abuelo
sembrará un ¿?????
Vivir fue morir.
En el treinta se atascó el reloj
entre petardos y mecha
y vecinos celosos
de tu dimensión.
Hasta que al fin,
a granada y fusil,
te supieron traer,
de tu distancia y tu adiós,
a tu papel.
Pero comenzar la vida
después de tan vieja
resulta difícil.
Este esqueleto maltrecho
no está
a la medida de tu ansiedad.
Vivir es morir,
matar poco a poco
el ademán de un loco
que quiere salir.
Vivir es morir,
seguir otras huellas
pero nuevas estrellas
¿????? donde ir.
Vivir es morir
pues te envenenaron
el alma de selva
en tu primer abril.
Vivir es morir.
Todo va a dejar
de ser lo que fue.
Muerta tu infancia
enemiga serás,
otra niña desde tu vejez.
Al que le toque
tenerte de novia
tendrá un capital
de inteligencia y placer.
Tendrá que amar.
Del cielo viene la luz,
viene la luz.
Porque la manda el sol,
sólo el sol.
Para que nuestra tierra
florezca a su calor.
¡Viva la amistad
que nos brinda el sol!
Pero hay que trabajar,
trabajar,
para ganar su amor,
su amor.
Y estudiar en los libros
la ciencia y la bondad
para así decir:
¡Viva la amistad!
Yo para
bien amarte
invento una canción
una canción que parte acostumbrada
a voz de trovador.
Pero si quieres son
te doy tu son.
Camisa de once varas
en la que me metí
aunque no es cosa rara
si se entiende bien que soy de aquí,
claro que soy de aquí
ya tu verás que sí.
Para continuar la marcha
yo voy a poner mi sal
la sal que se vuelve escarcha
si no vas a caminar.
La tierra por donde ando
hace sonar el amor,
lo pone a sonar bailando,
Mi son puede en la canción.
Si el canto tiene sentido
también lo tiene bailar.
Cantando yo estoy contigo,
bailando conmigo estás.
Entona tu paso ahora,
entónalo y báilalo,
pero si la marcha atora
entonces pues cántalo,
pero báilalo,
pero cántalo,
pero báilalo,
pero cántalo.
Mi son tiene un buen coro:
Cántalo, pero báilalo.
Qué rico está mi ritmo para bailar,
cántalo conmigo y tú verás.
Me hiciste bailar en la clave Morse
al tibio amparo de la dos catorce..
Por que si rico es bailar también lo es cantar
Si tú quieres yo te lo enseño
Un pasito para alante un pasito para atrás.
Con mi suku-suku vas a guarachear.
Báilalo, qué bacilón.
Así es como se baila mi rico son:
en un solo ladrillito, meneíto, meneíto.
Ya me despido bailando y cantando
Cánteme
quien tenga el verso,
mas no con los cristales primorosos,
que el tiempo ya no es tema de reposo
si no crisol más áspero que terso.
Cánteme
quien tenga canto,
mas no para empañarme los sentidos,
y yo como que siento soy su amigo,
y yo como que voy también soy canto.
Cánteme
sí, para oírlo,
como aquella canción, la que yo hiciera.
Pero cánteme
para aplaudirlo por lo que supo hace
r ayer, hoy y después.
Cánteme
para salvarlo
entre las luces que me identifican.
Pero cánteme
para premiarlo
por el mejor ave del amanecer.
Cánteme
quien tenga saco
donde no exista sitio al miedo vano.
Cánteme
aunque no sea del todo sano
pero canción al fin y no matraco.
Cánteme
que aquí hay pulmones
repletos de conquistas al pasado.
Cánteme sin pudor y sin cuidado.
Pues cánteme
si al fin tiene razones.
Todo pasa en París y nada ocurre.
El estremecedor sudeste asiático
se asoma apenas a la moda.
Cosa vana que varios millones de amarillos
se abalancen y expandan sobre otros,
cuando sólo se trata de una remota
especie de existencia amarilla.
Pero a París llegaron hacedores de cultos
y en favor de París hicieron trueques
con la estrellas y los sortilegios.
A París ha llegado un continente
(Hay quien apunta que no descubierto)
y ha preguntado por si mismo
para exhalar un ¡oh! definitivo
a su propia mentira que responde.
¿Que viene a ser esta ciudad cantada,
educada, violada por el hombre?
¿Sólo dolor paciente que construye?
¿Una puta elegante que se preña de
testamentos, ritos y semblanzas?
¿Un inventario de sucesos rígidos
para otro inventario de mirones?
¿La costra del Edén o del Olimpo,
altura un poco terrenal, posible
para que alguno tenga certidumbres
y otros recias patadas en el rostro?
Como cuando un gran fuego se retuerce
en una pirueta tenebrosa
que se burla del cielo,
así es mi alma a veces:
roja y aullante, en medio
del humo pavoroso subiendo enloquecido.
Y el humo todo es pasto
de mi alma.
Cuántas cosas pudiéramos
contar con tiempo
con tiempo, con tiempo
y podríamos hablar sin descansar con tiempo
con tiempo, con tiempo
Más la historia se parte en dos lados
con graznidos de cuervo espantado
electriza los brazos
que tiemblan movimientos por todo el mundo
busquemos tiempo
Cuántas cosas pudiéramos contar con tiempo
con tiempo, con tiempo
y podríamos hablar sin descansar con tiempo
con tiempo, con tiempo
Cada nombre es un nombre grabado
a esta piedra que gira el espacio
electriza los brazos
que tiemblan movimientos por todo el mundo
busquemos tiempo
de vivir
Cualquier mañana
despierto vivo aún
y te deslizo debajo del pulgar,
te desanudo el pelo con placer
y entonces digo mirando sin mirar:
eres mujer.
Cualquier mañana te amo de verdad
aunque no jure, aunque quiera vivir,
aunque me estorbe tu cuerpo de jabón,
aunque el saludo sea el gesto de partir:
eres canción.
Cualquier mediodía después
seguiré viajando por ti.
Qué bella te hallé y qué bella estás.
Qué bella serás después.
Eres canción, fuiste mujer.
Cualquier mañana despierto enfermo aún,
tras sueños jíbaros y humo vegetal,
duermo con otra, le pregunto por ti,
lavo en mi pecho tu pecado mortal
y vuelvo a dormir.
Cualquier mañana te digo dónde estoy
para que nunca me vayas a buscar.
Cualquier mañana no salgo más de aquí.
Cualquier mañana me siento a esperar
el porvenir.
Anoche he soñado
que estaba en mi entierro,
hablando con todos
y estaban contentos
como el ruido de un tren.
Estaban pegados
en el firmamento
mis veinte esqueletos
hinchados de aire
como el ruido de un tren.
En su lugar, posado mi ataúd,
se abrió como riendo.
Adentro estaba el día que nací
y un busto de Vallejo.
Bajo el teléfono de mi madre
había un sol de esos
que hacen los niños.
Y los fieles amigos
estaban allí.
Y los viejos amores
estaban allí.
Y mis abuelos muertos
estaban allí.
Y mis botas de tela
estaban allí.
Cuando he levantado,
mis tablas del suelo
crujieron con timbre
de polvo de trillo
en un día sin llover.
Y yo en un extremo
alcé más la caja
ya casi dormido
por toda la noche
bostezando el café.
La calle estaba clara
como ayer,
sin el menor calor.
Nadie volvió la cara
para ver
cuando pasaba yo.
Volví después a casa
me acosté
y soñé el día de hoy.
Y en el sueño soñaba
escribir la canción.
Y en el sueño soñaba
este día de ayer.
Pero no he despertado
y tuve que hacer
de ese sueño esta vida
hasta despertar
¿Qué silencio es
culpable de la muerte de un hombre?
¿Qué silencio en nosotros ha colgado inocentes?
¿Qué silencio maldito ha cegado algún nombre?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?
No busquen más alrededor.
Ustedes son, no busquen más.
No es el de atrás, ustedes son.
No es el de al lado, no,
eres tú mismo, sí,
el que sonríe bien, el que sabe callar.
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?
¿Qué silencio aprendido nos preserva la vida?
¿Qué silencio oportuno nos convierte en prudentes?
¿Qué silencio asesino nos llena la barriga?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?
De qué valen las razones
el conocer, el comprender
si el corazón nos tiene en otros caminos
de nuevos destinos
deshaciendo lazos
pues nuevos abrazos nos dará el amor
Por eso yo pregunto a mis razones
qué van a dar para vivir
si voy a arder en una estrecha cadena
de suspiro y pena
recuerdo y distancia
deseos y ansias de volver
para ti
De qué vale mi razón más fuerte
si yo siento que tengo que verte
si en tus manos se me va el amor
de qué vale razonar mejor
De qué vale mi razón más fuerte
si yo siento que tengo que verte
si en tus ojos se me va el amor
de qué vale razonar mejor
Por eso yo pregunto a mis razones
qué van a dar para vivir
si voy a arder en una estrecha cadena
de suspiro y pena
recuerdo y distancia
deseos y ansias de volver
para ti
¡ay! para ti
Debajo del cañón se
entierran muertos
debajo del cañón de un río azul
se dice que en las noches el desierto
parece un blanco espejo de la luna y su luz
Y sobre el gran espejismo se mueven
miles de espectros de arena de nieve
muerden sus dientes al cielo que hiere
sus blancos huesos de luz
Todo el desierto le canta a luna
cactus y piedras, reptiles y dunas
fósiles sordos de piedras de algunas
eras que lejos están
Debajo del cañón cabalga el viento
debajo del cañón se escurre el sol
un viejo caminante del desierto
decide el disparejo camino del amor
Y sobre el gran espejismo se mueven
miles de espectros de arena de nieve
muerden sus dientes al cielo que hiere
sus blancos huesos de luz
Todo el desierto le canta a luna
cactus y piedras, reptiles y dunas
fósiles sordos de piedras de algunas
eras que lejos están
Por dónde están los
amigos y desconocidos
Que esperaban debajo de mis labios
Los que esperaban sus gritos
Reunidos saliendo por mi única garganta con agravios
Los que ahora dicen que ya no soy yo
que hago cojines de una canción.
Los que bien tienen derecho a opinar
pero no saben que rumbo tomar
Los que esperaban sentados en casa
por dos guitarrazos que hicieran temblar
Aquel que espera de mi poesía
con una cuchara bien llena de mi nombre
cuando es que irá a comenzar
a esperar del derecho que tengo a vivir como un hombre.
Pues si mi canto es azul ven traición
Y si es de piedra también hay traición
Viejos y jóvenes creen que un cantor
Es un payaso con diablo y con dios
Pero cantar es difícil porque hay que querer
La verdad mucho más que la misma canción
¿Quién va a jugarse la cara,
jugarse las manos,
jugarse la sonrisa y la guitarra?
¿Quién da derecho a aceptar o a negar
que no sean mis propias palabras?
Esos pepillos, ¿qué quieren de mi?
Y aquellos viejos, ¿qué esperan de mi?
Quien quiera que lo defienda de sí
empiecen por defenderse de mi.
Y quien no quiera escuchar se levante
y se marche o me tape la boca sin más.
Sólo me siento sonrisa y me siento tristeza
y me siento pedazo del destino.
Sólo me siento saludo y adiós
y es preciso que entiendan que todo es producto del camino.
Pues la verdad no ha existido jamás,
todo depende de la hora de hablar.
Y cuando acabe este canto a pensar cada cual
lo que le de su real gana, sea bien o sea mal,
porque si no para qué es que se canta
si no es para revolver todo al cantar.
Déjame,
tú que me acompañas
como una amistad;
déjame,
tú que eres fantasma
de mi soledad;
regresar por las mismas calles
en que caminé sin tu amor,
volver a los cines, a los parques,
a las miradas, sin culpa del mundo
que pasa a mi lado sin ti.
Déjame
devolverle al viento
lo que le robé.
Déjame
decir para siempre
por última vez.
Y regresar sólo con mis buenos días
y el adiós regresar.
Perderme de vista para siempre
de los caminos que juntos
hubimos de andar
hasta el fin del amor.
Después, quizás perdida
en las memorias,
no habrá quien cuente un día
nuestra historia.
Pero eso no importa
pues todo va al viento.
No importa que nadie
nos ponga en un cuento
si al fin sólo amamos
y luego nos vamos.
Déjame,
tú que eres fantasma
de mi soledad:
déjame,
tú que me acompañas
con una amistad;
regresar.
Cayó
sobre su presa y la inmovilizó
como una amarra.
La pequeña era un cuerpo de temblor
debajo de sus garras
,
tan palpitante
que sintió la lujuria de la sed,
magnifica y quemante.
Y pasó
el tiempo,
el tiempo largo
entre el colmillo que depreda y la piel
de su víctima en letargo
.
Y pasó el tiempo, el tiempo largo
entre el colmillo que depreda y la piel
de su víctima en letargo.
La tarde
simulaba no reconocer
la vieja trama
y su espejo era un hombre, una mujer
un juego y una cama
.
La tarde pura
con su rastro de prados, de candor
y el alma de locura.
Pasó la
tarde, la tarde larga
entre el colmillo que depreda y la piel
de la víctima que aguarda
.
Pasó la tarde, la tarde larga
entre el colmillo que depreda y la piel
de la víctima que aguarda.
La viva
rosa de la carne se abrazó a su destino
y comieron jugos del amor como perfecto vino
,
vino de amantes,
fértil sabia para doblar la sed,
mientras mas abundante.
Pasó la
tarde, la sin dolores
entre el colmillo que depreda y la piel
de la víctima en amores
Pasó la tarde, la sin dolores
entre el colmillo que depreda y la piel
de la víctima en amores
Qué lento pasan los días
si no hay un sol que vencer.
Qué lentas las horas frías
gota a gota, pasan, pasan
sin valer.
Y en cambio, si es mediodía,
pasa la hora de dar.
Qué fácil la puntería
de andar.
Días son del soldado
son veinticuatro
días (...)
y (...)
Días de hacer el tiempo,
pasa un rato.
Días de estar violento
para rezar.
Días en que despierta
oyendo niños
con la memoria abierta
de par en par.
Días en que el soldado
siente cariño
por un (...) que canta
su canto enamorado.
Días en que es lampiño
para matar.
Días en que amanecen
los juramentos.
Días que se parecen
a la verdad.
Días en que la gloria
pasa un momento
para hacerle de novia
que le regala un cuento.
Un souvenir de juegos
para llegar
Un día como otro
yo leía mis cartas,
rascándome una ceja
solo y en voz alta.
El último papel
que me cayó en las manos
era una carta anónima
en lenguaje claro.
Me escribía una mujer
de timidez muy obvia
que hablaba de su vida
con tan poca gloria.
Se dibujaba lágrimas
y a veces risas
con tanta sencillez
como con tanta prisa.
Cuántos papeles
he recibido.
Fotos y textos
firmas de adorno.
Cuántos pedidos,
cuántos honores
y vanidades.
Cuánto espejismo,
cuánto juguete
de los mortales.
Aquella muchacha
no pedía mi rostro,
ni letras olvidadas,
ni inútil autógrafo.
Decía que con lágrimas
o con sus risas
mis cosas para ella
siempre eran las mismas.
Y en su trabajo
el gusto le conocen tanto
que corren a buscarla
cuando en radio canto.
En su casa le dicen
que me rinde culto
y eso hace que me sienta
el autor de un hurto.
Con qué derecho,
con cuál astucia,
provoco encantos,
provoco sueños,
provoco angustias.
Con qué derecho
otros fantasmas
quitan y ponen
a sus antojos
vida en el alma.
Me conmovió
su gesto desinteresado:
escribir y verterse
sin pedir a cambio.
Decía como hablando
de un imposible:
"que me hubiera hecho
infinitamente feliz
que tú, un día,
me hubieras escrito una canción."
Y aquí está la canción,
lo que un poquito cruda,
porqué la realidad
se ha de cantar desnuda.
Sobrecoge pensar
que de piedra brillante,
porqué es piedra y brillo
se crea que es diamante.
Cuántos papeles
he recibido.
Fotos y textos
firmas de adorno.
Cuántos pedidos,
cuántos honores
y vanidades.
Cuánto espejismo,
cuánto juguete
de los mortales
Un buen día quizás un
barquero
se lanzó tras el mar del recuerdo
Era un barco pequeño en el tiempo
pero había fe,
pero había un raro esplendor en sus ojos,
pero había un místico afán de por que,
pero había fe.
Una dársena es solo una entraña;
mar de invierno es tal vez la mañana;
barco chico es quizás alma clara;
y aunque haya fe,
y aunque haya un flujo de amor en mi frente,
tanto se hunde mi rostro en la gente,
que ya no sé.
Ya me canso de tanto hablar,
si esta dicho todo hasta el fin.
Que más ruido que el de escuchar
de la vida, todo el trajín.
Tanto espacio entre mi voz
y el oído que ha de esperar.
Nada tengo que decir yo
miren todo y me escucharan.
Un buen día quizás un barquero
se lanzo tras el mar del recuerdo
De su barco, entre grito y silencio
aun no se sabe
cual de las tantas ha sido su suerte:
si hallo la vida o se fue con la muerte
o simplemente se perdió.
Hace un rato solo he
visto a un insecto agonizar
y he pensado no hay remedio nadie va a su funeral
El insecto agonizaba yo empezaba a canturrear
la canción más solitaria que haya escrito sin llorar
pues me puse a comparar
Qué hará la tierra con los huesos
del que muere sin regreso
en virtud de su ambición
sus funerales sin amigos
sus adioses sin testigos
sus domingos sin amor
serán como el del insecto aquél
muriendo solo sin después
Morir así es no vivir
morir así es desaparecer
La pobre gente que dispone
por oscuros corredores
de la vida qué se harán
y los que venden la palabra
los que ríen, los que no hablan
quiénes los despedirán
Serán como el insecto aquél
muriendo solo sin después
Morir así es no vivir
morir así es desaparecer
totalmente
Francisco una pulga vio
que al parecer no era nada
y a la primera picada
en el suelo lo tumbó.
Por el machete caló
acabado de amolar.
Mira si es fuerte animal
que le cortó "tos" los huesos
y la cuerda del pescuezo
no se la pudo cortar.
Siempre se hallaba sola su
habitación,
sola como su sombra, siempre así.
Era difícil irse a dormir
sin otro cuerpo con que
poder hacer entre dos
el silencio.
Y apareció de pronto cierta emoción
a la que amó con toda la soledad.
Y regresar a la habitación
comenzó a ser la hora
de acomodar entre dos
el silencio.
Después del día
lleno de voces
iba para su hogar,
donde las voces,
a su costado,
continuaban
sin parar.
Ahora al llegar
a la habitación
no era la soledad,
sino la despedida
del día
que insistía
en no acabar.
Nunca se hallaba sola su habitación,
nunca encontró su sombra, siempre era así.
Era difícil irse a dormir
siempre con otro cuerpo
con quien tener que compartir
el silencio.
Y desapareció de aquella cierta emoción
a la que amó con toda la soledad.
Y desde entonces su habitación
fue como un parque abierto
donde pudiera retozar
Ella salió desnuda de la
casa
llevando sólo piel por pertenencia.
No soportó la soga y la mordaza
y se lanzó consigo y su conciencia.
Se fue por el camino del
origen
donde se enamoraba a cada instante.
Fue repartiendo su justicia virgen
y transformando enanos en gigantes.
Sobre su cabeza silbaban
las palabras del viejo, la maldición:
"Pronto tu pasión será nada
porque por lo que tengas tendrás valor.
Te cerraré el paso a mi
bolsillo,
los mercaderes, las caravanas.
Pronto tus ojos no tendrán brillo
y te dirán las plaza sitiada".
Pero bajó desnuda a los
abismos
tan hondo como nunca se había estado,
adonde el hambre pudre con cinismo
donde el sol era un sueño imaginado, imaginado.
Y despertó países,
continentes,
porque era así y no se avergonzaba
curaba enfermos de paciencia y muerte
con su poción de extracto de granada, de granada.
Que bella es, que bella
caminando,
pero que bella esa mujer desnuda.
Que tonto es el que no está mirando
.
Esa bella mujer se llama Cuba, se llama Cuba
Pienso boca a boca
como vida de un ahogado
del cemento congelado
de ciudades
y pueblos.
Que si mira adelante
al amor que nos arrastra,
al sentirnos respirando
se olvidarían
las canciones
de guerra,
sobre las estatuas
sobre los destinos
sobre el largo espacio
que queda en camino.
Tiempo de morirse
es ese paso ensimismado
donde el hombre es condenado
a morir
y a reírse.
Si algún visitante
de otra estrella nos hablara
con qué lengua escribiría
la metralla,
las balas
y el mundo.
Este es un planeta
doblado y despierto
que va a suicidarse
para no estar muerto.
Pero que utopía
es que acaso el hombre es esa
o la muerte se detiene
en el deseo
de vivir.
Qué golpe se ha parado,
qué cabeza no anda rota
y qué bomba ha dejado
de caer en cada día.
Que se vaya el sueño,
que se vaya el día.
Que vuelvan blindados
con artillería
Emilia, tus ruinas las
leí con buena voz,
tienen puertas como tú.
Qué ridículas mis cartas,
Qué ridículas las sombras de mis sueños.
Qué bien te recuerdo llorando.
Emilia, has ido junto
con cada canción,
escondida en un baúl
como un signo inevitable,
y hay anécdotas tirándome del ceño.
Qué bien te recuerdo llorando.
Qué dirá tu instinto cuando sienta esta canción
y qué dirás tú,que te acercas
a la máxima distancia entre nosotros.
Quién conoce que un soldado moribundo te cantaba,
que hubo olores de una selva,
que había cines,
que llovía.
Vallejo así nos descubrió,
Byron estaba en su lugar.
Todo pasaba con nosotros.
Emilia, que horriblemente hermoso
era aquel tiempo.
Emilia, qué pasa,
cuál resaca nos llevó al silencio,
a recordar.
Algún viento nos ha dado
y en sus puntas discutimos con la muerte:
que no te sorprenda llorando,
Emilia.
Sin una
historia azul
de niño comprendí lo que debí callar.
Y hermanos y hermanitas
de mano junto al mar.
No compartimos el pudor
y así no estaba mal.
Ahora en busca solo estoy
del tiempo que he perdido desde ayer,
buscando lo que había de hacer de mí,
cosa añorada en mi niñez
porqué después crecí.
Crecí creyendo (que) era mi bien
hacerme un hombre, y ya me ven:
ahora me tengo que medir
para saber vivir.
Andando el tiempo se perdió
mimar las nubes de marfil.
y un girasol de abanicarse
la cabeza al sol.
Quiero aquel bello girasol,
quiero mi mar azul turquí,
quiero mi nube sin color,
quiero una estrella allí:
donde haya más oscuridad,
donde mi mar no pueda estar,
donde no pueda remediar
el tiempo que perdí
En una nube viajera
que llegara adonde tú
te mando desde Moscú
mi amor hasta Venezuela.
He conseguido una vela
de viento y agua del norte
pues no piden pasaporte
a un mensaje tan ligero
pero me temo que el cielo
tampoco me lo transporte.
Seguro los elementos
tampoco comprenderán,
quién sabe si llegarán
a caer en su momento.
Quizás un maldito viento
contrarrevolucionario
deje mi amor en el radio
de un palacio, de un convento.
No debo dejarlo al tiempo,
lo deben decir mis labios.
Y aquí me ves construyente
cantando en vez de volar
y no puedes escuchar,
no es porque yo no lo intente
otras luces en mi frente
-caminos vírgenes, largos-
llenos de sueños y dardos,
canciones de mucha gente
hacen mi amor más valiente
cuanto más me sabe amargo
Entre los sueños del hombre
hay un hermoso sueño
que es suprimir la noche,
dijo un poeta hermoso
que ya está muerto.
El hombre tiene dos hambres
y esto es irrebatible,
esto es inolvidable,
dijo un poeta enorme
que habló conmigo.
Yo creo que queremos más
que andar entre brillantes pompas de jabón.
Yo creo que queremos más
que seguir caravanas partiendo de ayer.
Yo creo que queremos más
que fugarnos del cielo cuando es que aquí
no haya aún porvenir.
Queremos tanto como atrapar
nuestro propio rostro
si en la sangre hay respuesta
a todas las preguntas
que se han sembrado.
Queremos tanto como atrapar
lo más fugitivo.
Queremos terminarnos
para empezar entonces
a construirnos
Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder,
ni siquiera la muerte.
Menos mal que existen
los que no miden que palabra echar,
ni siquiera la última.
Se arriman
a la noche y al día
y sudan
si hay calor y si hay frío se mudan.
No esperan
echar sombra o raíces
pues viven
disparando contra cicatrices.
Escuchan
se proyectan y lloran
debajo
de sus huellas con tanto trabajo.
Se mueren
sin decir de qué muerte
sabiendo
que en la gloria también se está muerto.
Menos mal que existen
menos mal que existen
menos mal que existen
para serlo.
Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder,
ni siquiera la historia.
Menos mal que existen
los que no dejan de buscarse así
ni siquiera en la muerte
de buscarse así.
Somos iguales,
sin diferente altura.
Somos iguales
de anchura de cabeza.
Tuvimos padre y madre,
crecimos entre piedras
que quedarán por ti,
por mí.
En cierto porvenir
de nuestro porvenir.
En otro porvenir.
Hemos nacido juntos
y crecimos así,
rama del mismo árbol,
azul del mismo añil.
Hoy hay que adelantarse
a todo lo demás
y al diablo si sabemos:
queremos saber más.
Que se empuñen fusiles
de Historia con valor,
que los hijos revienten
sus casas con amor,
que se cambien la noche
y el día de lugar,
si comprendemos que algo
del tiempo viene mal.
Pídanme sus canciones a mí
y sus canciones cantaré,
nada de lo que pase aquí
le es ajeno a mi piel.
Ni los asuntos de vivir
ni los asuntos de morir.
Porque todo para mí
es todo.
Desde una palabra oscura
hasta la estatura de un conductor,
desde una piedra amarilla
hasta la sombrilla que tiene el sol.
Porque todo para mí
es todo.
Desde la anchura que engaña
que una montaña tiene a los pies
hasta su misma cabeza
que luce estrecha pero no es.
La luna (...) a la noche,
le va invitando al mundo a ser más dulce,
pero no hay persuasión que la escuche
en la eterna energía (...)
de (...).
El sol, acostumbrado ser el día,
viene despreocupado a la ventana
y, sin embargo, es noche todavía
en los sueños que no duermo
cuando se hace la mañana.
Gloria a quien pugna hacia el dolor
y gloria a los que permanecen.
Gloria a la tierra bajo el sol
de la vieja maldición.
Salen a escena
La Plaza Pública
y el Rincón Solitario.
Ambos no sobreviven
sin su reflejo:
la risa de uno
es la de enfrente:
el llanto de aquel
es ésta lágrima.
Y en el lugar
donde se funden
los espejos
Canto aparece
Graciela ayer recomendaba
el postergar mi solución:
que por lo pronto me guardara
esa razón
que lastimaba
mi corazón,
pues yo debía esperar al sentir
el peso de este vacío sin fin.
Pero, ¡qué empeño
si ya no sueño!
Ni siento el pulso
de la noche.
Graciela: el hecho de la muerte
está en mi ceño con amor
pues voy tan sólo como un puente
que sirve tanto
como un paso
a otra región
que todos pasan y pasan así,
sin detenerse a vivir
para mí.
Con esa seña
como volverme
y andar mi espalda
que se gasta bajo el sol.
Pues si la muerte
es lo que viene
hay que ocupar
esa distancia
en la que va a llegar.
No nos sorprenda
antes de terminar.
Ya ves Graciela:
esa es la suerte
del que cela
por su bien
o por su mal
Yo salí a buscarte
por el mundo sin hallarte,
desde niño te buscaba sin cesar.
Cuando preguntaba
en todas partes te llamaba
y respondía todo un coro
a todas voces:
Grita más,
grita más,
grita más.
Yo salí a buscarte
con el miedo de encontrarte,
que es común en todo niño de esa edad.
He vivido, he preguntado
al mundo
si el amor es infecundo,
pero entonces me responden:
Grita más,
grita más,
grita más.
Quiero no ser juguete
de voces negras
y viejas.
Quiero sentarme
quieto en la noche
nueva
y bella.
Hace tanto ya que
Yo salí a buscarte
con el miedo de encontrarte,
que es común en todo niño de esa edad.
Cuando preguntaba
en todas partes te llamaba
y respondía todo un coro
a todas voces:
Grita más,
grita más,
grita más
Haces bien con irte lejos de las paredes pintadas
que se conocen tus hombros, mis besos, nuestras miradas.
Haces bien, tocas el techo, tienes azul en la cara.
Haces bien, nunca te fíes ni aunque te bajen estrellas
pues para cada milagro hay su respuesta correcta.
Haces bien, nunca confíes de la mar y de la arena.
Hace años esta historia me hubiera invitado a escupir
las sagradas costumbres, la familia, la sopa,
a poner lazos blancos en pies de la derrota,
pero ya sé que es duro dejar un claro amor por otro oscuro.
Haces bien, con irte lejos al palacio de las novias
(...) al colectivo
al carro fúnebre tocando anunciando a la ciudad la casi melodía
de tu primera noche de amor a sangre fría, amiga mía.
Haces bien este domingo con irte y no aparecerte,
el edificio está lleno de sueños donde caerse.
Haces bien, déjate el pelo como mejor te parece.
Hay un grupo que dice
que lo haga reír
dice que mi canción no es así juvenil,
que yo no me debiera poner a cantar
porque siempre estoy triste,
muy triste.
Miren que decir eso
con tantos motivos
para no reírse como hay.
Hay un grupo que dice
que una canción
tiene que ser muy fácil
para la razón,
que las cosas que digo
solo las sé yo.
No han abierto los ojos
al mundo.
Miren que decir eso
con tantos motivos
para preocuparse como hay.
Hay un grupo que dice
que lo haga feliz
que me vira la espalda
y se pone a reír,
Yo no puedo vivir
fácilmente sin ver
que suceden mil cosas
muy tristes.
Miren que decir eso
con tantos motivos
para no reírse como hay.
Hay un grupo que dice
que lo haga reír
dice que mi canción no es así juvenil,
que yo no me debiera poner a cantar
porque siempre estoy triste,
muy triste.
Miren que decir eso
con tantos motivos
para no reírse como hay.
Hay un grupo que dice
que una canción
tiene que ser muy fácil
para la razón,
que las cosas que digo
solo las se yo.
No han abierto los ojos
al mundo.
Miren que decir eso
con tantos motivos
para preocuparse como hay.
Hay un grupo que dice
que lo haga feliz
que me vira la espalda
y se pone a reír,
Yo no puedo vivir
fácilmente sin ver
que suceden mil cosas
muy tristes.
Miren que decir eso
con tantos motivos
para no reírse como hay
Un día te sientes inquieto por ti
al parecer, sin razón,
porque con sólo sentar diciendo
tiene el futuro y amor.
Nadie a esta altura te puede llamar
nombre que cause dolor.
Pero el que sabe que hay un paso más
es su enemigo mortal y peor.
Porque en la vida para perder o ganar
solo depende de a cuánto jugar.
Has lo que debas hacer
Para curarte
Has lo que debas hacer
Para crecer
Has lo que debas hacer
Para llegarte
Has lo que debas hacer
Para saber
Hoy es la víspera de
siempre
los días eternamente no me dejan definir
y siempre estoy como esperando
que cuando al fin pase algo
aún me quede por decir
por sentir, por retener
un pedazo siquiera de mi
Qué tal tu,
hoy es la víspera de siempre
da igual
hoy ha salido el sol por ese lugar
en el que suele aparecer
Qué tal tu,
es delicioso conocerte
y me da igual verte de pronto en un recodo y tocar
volver a desaparecer
Ay, la vida
que se llena de instantes
que se llena de gentes
que se llena de igual
Ay, la vida
con su víspera muda
con su infancia desnuda
con su acaso fugaz
Qué tal tu,
hoy es la víspera de siempre
da igual
hoy ha salido el sol por ese lugar
en el que suele aparecer
Qué tal tu,
es delicioso conocerte
y me da igual verte de pronto en un recodo y tocar
volver a desaparecer
Hoy soy el que siempre he sido
nada le debo a la gloria
a pesar de las memorias
y a pesar de los olvidos.
Yo vivo muy complacido
de seguir siendo el que fui
puesto que nada adquirí,
puesto que nada he perdido.
Soy el mismo que yo he sido
no hay nada fuera de mí.
Puedo decir que hoy jugara
con palos, sombras del monte,
y que buscara al sinsonte
sencillamente a pedradas.
Y puedo decir que alzara
las malanquetas del río
con el mismo hermoso río
conque jugara a mi suerte
cuando el río era muerte
en el temor de los míos
Hubo un país hace mil años una vez,
que andaba mal porque no había que comer.
Entonces vinieron profetas a enseñar
con muchos libros que había que estudiar.
Todo se leyó,
todo se aprendió
del sueño que había en los libros.
Palabra a palabra
las herramientas fueron olvidadas
por la fantasía.
Pero después
no se sabía como arar.
Pero después
no se sabía amartillar.
Pero después
no se sabía ni coser.
Porque después
las herramientas depreciaron
a los hombres.
Hubo un país hace mil años una vez,
que aprendió la gran lección de subsistir
y poco a poco fue sabiendo como usar
cada máquina para poder llegar.
Todo se sembró
después de aprender
que el mundo se alcanza sudando
segundo a segundo.
Y el sueño al lado de las herramientas
para repararlas.
Lo que cambió
la realidad fue trabajar.
Lo que cambió
la realidad fue aprender.
Lo que cambió
la realidad fue discutir.
Porque la vida no es un sueño
y los sueños, sueños son
Porque sólo hubo un machete,
porque sólo hubo un cantar,
porque fue del mismo fuete
la voz que nos vio juntar.
Porque yo también soy negro
y porque soy cimarrón
antes de ser este pueblo
con un solo corazón.
Yo vengo a compartir la lluvia de tu casa,
yo vengo a confundirme al fuego de tu amor,
yo vengo a continuar con sangre nuestra raza,
con una vena, con un río, con un sol.
Si el que te mata me mata,
si el que te pega me da,
el que te despoja saca
de mi vergüenza unidad.
Por eso no siento extraño
que te cante una canción,
luz de cuatrocientos años,
voz de la misma explosión.
Sucedió que una vez,
hace tiempo,
hubo un militar
y el ejército fue una cadena
de descubrimientos.
No podía perderse un amanecer,
pues la diana era antes que la claridad
y se hizo costumbre una forma
distinta de ver.
Sucedió que una noche
llegó al universo Josáh,
como una aparición de figuras
en el sentimiento.
Vino de la ciudad donde viven los magos
y llegó con el alma colgada del cinto,
sin saber que un soldado en el pecho
no tiene fusil.
Encantó, revolvió, disgregó los aplomos,
puso tiendas gitanas en todos los templos
y era solo una niña jugando
a persona mayor.
"Josáh, la que pinta, déjate ver"
decía el soldado, decía el viento
y la naturaleza con lenguaje
que aún se podía oír...
Sucedió que se hizo tristeza
el semblante del tiempo:
cada día era un Nudo Gordiano
sin pies ni cabeza.
Las mañanas dejaron de significar,
en más de una ocasión no se cumplió el deber:
cada pase era un Día de Reyes
en el curso de un mes.
Todo era Josáh, que bailaba a la noche
una orgía pagana estallando en la piel;
todo era Josáh, la que pinta,
bailando el amor.
Pero el mundo da vueltas
y todo regresa a su cauce:
ya no era soldado, y Josáh
se escondió en su país.
El que fuera soldado volvió a carpintero,
a ingeniero de minas o quizás boxeador,
aunque nunca regresa completo
el soldado a su casa.
Entre días y ruidos se hallan recuerdos,
se revuelven gavetas, se sonríe al ver objetos
como un tiempo que se ha repartido
en papeles y fotos.
"Josáh, la que pinta, déjate ver"
decía el soldado, decía el viento
y la naturaleza con lenguaje
que aún se podía oír...
La luz es música
en la garganta de la alondra
mas tu voz sabe hacerse
de la misma tiniebla.
El sabio ruiseñor
descompone la sombra
y la traduce al iris
sonoro de la endecha.
El espectro visible
tiene siete colores.
La escala natural
tiene siete sonidos.
Puedes trenzarlos todos
en diversas canciones
que tu mayor dolor
quedara sin ser dicho.
Dominando la escala,
dominador del iris,
acallarás en tinieblas
la canción imposible
al ser negra y muda
que a tu verso le falta,
para expresar la clave
de su angustia secreta.
Una nota inaudible
de otra octava más alta,
un color de la oscura
legión ultravioleta
Me enjaboné las manos en la luna
brillante de la charca.
Tomé un poco de luz,
salpiqué mi rostro con reflejos
y así me fui a saber si me querías.
Pero tú me encontraste
cabeza de cocuyo,
payaso lumínico
cosa de risa y no de amor.
Entonces regresé por donde vine
y al encontrar la charca
comprendí que era de fango
y guajacones.
Hoy el único brillo
que recuerdan sus aguas
fue el espumoso orín
con que obsequié
a la asesina de mis sueños
(De esta canción sólo hemos podido obtener
un fragmento, ya que la grabación de la que la obtuvimos estaba cortada)
(...)
la ciudad dentro del astrolabio,
la ciudad donde todo llegó,
la ciudad del esclavo y del sabio,
la ciudad en que el mundo nació,
la ciudad esperaba entre dientes
amasando la cuenta final,
la ciudad, la raíz y la gente
la ciudad que voló sobre el mar,
la ciudad.
La ciudad mira fijo la luna,
la ciudad que ha sabido querer,
la ciudad que era poca o ninguna,
la ciudad que me ha visto crecer,
la ciudad que perfuma su (...)
con la noche que ya era del mar,
la ciudad que me pone el acorde,
la ciudad que ha visto soñar,
la ciudad, la ciudad codiciada,
por la arena, la tarde y el sol,
la ciudad luminosa y cercada
la ciudad que me ha dado el amor,
la ciudad
Si ahora digo murmullo
¿acaso no es porque ha llovido
y de la frente del monte
viene bajando un hilo de sudor?
¿Que fecha pongo
a la tarde que lo supe?
¿Esta, de la sorpresa,
o tantas otras en que el asombro
iba escondido en su ranura,
imprimiendo un signo invisible?
¿Data hoy de este día?
¿Cuál es la fecha del poema?
¿La del recolector
o la de la semilla de tus ojos?
No me hago ilusiones contigo
no me quiero ese cruel despertar
pero existen segundos
en que el resto del mundo
oscurece y te veo brillar,
en esa hora exacta
tu belleza me rapta
y sin fuerzas me dejo llevar.
Paso unas cortinas titilantes
vivo de otra luz de realidad
y en el nuevo espacio alucinante
canto sin pudor ni vanidad
y de nuevo aprendo que un instante
queda a veces más que la verdad.
Entonces me siento renacido
a pesar de cada ingratitud
como un viejo tronco florecido
que de nuevo estrena la salud
vale ser tan mortalmente herido
cuando la agonía es la virtud.
No me hago ilusiones contigo
pero cuando extravío la razón
una obra de arte
aparece al mirarte
alumbrada de fascinación
y con la suerte echada
va mi alma robada
por el goce que da la ilusión
Las piedras crecen al compás de la raíz,
la roca mece la violencia en su vejez,
la muerte espera por ahí.
Se pierde un niño en la garganta,
toda la muerte se levanta,
agua mal las razones,
se clava un largo duelo en la amistad
y a descansar.
No sé, no sé, no sé, no sé, no sé, no sé,
si con la risa viene el mar perdiendo fe,
la muerte espera por ahí.
Y se derriten las mañanas
pegando un clavo en las ventanas,
puede el árbol callarse,
puede el mundo enfermarse,
las iglesias besarse,
la muerte espera por ahí
La niña llora pues su mamá, quien la regañó
pues la mandaron a la bodega, pero llegó
con menos plata que con la que debió regresar
es la canción de los que se dejaron estafar.
Así, así.
La niña llora pues su papá, quien la regañó
por regalar los cinco centavos que le dejó.
Que aprenda desde chiquita a no regalar,
es la canción de los que se dejaron estafar.
Así, así.
La niña ha regalado sus monedas
y ahora la vieja rueda, rueda.
Girará un día más sin ella;
hasta que aprenda a no dar lo que es suyo
tendrá que perder el embullo
de corretear con los demás.
Así, así.
La niña llora pues la maestra la regañó
por egoísta, por jesuita, porque mintió,
porque ya la han sorprendido queriendo robar.
Es la canción de los que aprendieron a estafar.
La soledad en esta
madrugada
busca una mano que la tenga un poco
para usar el antojo
temía que marcharse
para después mirarse
desplegando las alas
como si le nacieran
al canto de una estrella,
primaveras.
La soledad en esta madrugada
se hace corta con estrellas lucientes
y así se va contenta y asustada
a una ciudad de nueva gente.
La soledad en esta madrugada
no sabe más del sueño que aún durmiente
y mientras va quitándose el vestido
siente soplar aire de muerte.
La soledad en esta madrugada
es una pajarita de la noche
que se posa en la luna
y desova sin odios
tal como es, desnuda,
pero sufre de insomnio,
no se siente segura
porqué desde esta noche
ya no es pura
Las nubes, ya viejas,
de sentirme mirar
me regalan visiones
que no sé expresar.
Y murmuran entre ellas,
con antigua emoción:
ahí va el hombre de nuevo
a buscar su amor.
Un guerrero gana una batalla
y respira antes de regresar,
levanta los ojos, ve las nubes,
que desde pequeño ve pasar.
Vuelve a distinguir aves muy blandas,
rocas como en peregrinación,
mujeres quitándose las sayas,
dioses a caballo bajo el sol.
Y las nubes, ya viejas,
de sentirlo mirar
le regalan visiones
que no sé expresar.
Y murmuran entre ellas,
con antigua emoción:
ahí va el hombre de nuevo
a buscar su amor.
El barrendero terminó temprano su calle
y cerrando el latón, antes de irse a bañar,
levanta los ojos, ve las nubes,
que desde pequeño ve pasar.
Y ve correr como a 79 elefantes,
catedrales de cera y algodón,
paraguas, molinos, la vecina de al lado,
hombres del oeste, qué sé yo.
Y las nubes, ya viejas,
de sentirlo mirar
le regalan visiones
que no sé expresar.
Y murmuran entre ellas,
con antigua emoción:
ahí va el hombre de nuevo
a buscar su amor.
Me place contemplar
como después del fuego
salen a lucir
las ratas de salón
con maquillaje de aguerrido mal vivir.
Me place porque sé
que todo el verdadero amor
también las ve.
Me place porque son
espuelas para la razón.
Me place ver así
como el hocico se les hincha de chillar
después que queda bien
la discrepancia, la polémica, opinar.
Me place mucho ver
cuanto se hunde la ratita
en su quehacer
en su propio pregón
que hiere como la traición.
No es la primera vez que ocurre
cuando ha pasado la candela
siempre hay quien de su hueco surge
para jurar que se desvela
y la bondad y la confianza
de quien es bueno esperanzado
le dé lugar y semejanza
mientras descubre los costados.
Y en nombre de mayor pureza
salen las ratas disfrazadas
que con paciencia y con destreza
quieren trocar el agua en baba.
Quién no conoce un buen ejemplo,
quién no ha pasado por sus dientes,
quién no ha soñado echar del templo
a la codicia sonriente?
Me place contemplar como una vez
y otra vuelven a salir
las ratas del salón
que en la limpieza diseñaron el jabón.
Me place porque sé
que esto le perfecciona el músculo a la fe
me place porque son
espuelas para la razón.
Voy a cantar para que
escuchen mi canción
como una aguja que traspase la razón
escuchen la negra historia
la leyenda de la muerte
que narran los moribundos desde allá
Era una piedra desgastada por el sol
con cada hombre se esparcía el resplandor
y el águila temerosa del mundo que la aplastaba
tan negra como sus alas los golpeó
Y allí se libra una batalla por el sol
que unos desdeñan y otros besan con amor
no se vuelvan las espaldas
apriétense bien los brazos
andemos segundos sin decirle adiós
Que allí se libra una batalla por el sol
que unos desdeñan y otros besan con amor
no se vuelvan las espaldas
apriétense bien los brazos
andemos segundos sin decirle adiós
nunca adiós
Primer Acto)
Los cazadores salen,
los cazadores bailan,
los cazadores sueñan
con un planeta
de brujas por quemar.
Los cazadores miran,
los cazadores buscan,
los cazadores prenden
una candela
para salvar a Dios.
(Segundo Acto)
Ahora sale una niña
bien correcta,
y aunque la niña
se ha cortado las trenzas,
los cazadores tiemblan
ante aquella belleza.
Pero uno tiene
cara de aberrado
y grita dónde está
su cinturón de castidad,
y se le tiran
para quemarla en la hoguera
-por brujita-,
para quemarla en la hoguera
-pobrecita-,
para quemarla en la hoguera
-ay-.
(Tercer Acto)
Pero entra nuestro héroe
seguido de una pila de mujeres
que le dicen canciones y poemas,
viejos, niños, todos agradecidos.
El héroe está a la moda:
pantalones con pliegues,
zapatos de dos tonos,
la patilla cortada
y el pelito bien corto.
Y se ríe al ver los cazadores
con sus pelos tan largos
y sus mallas estrechas,
arrastrando a la niña
a morir en la hoguera
en nombre de Dios.
Entonces los cazadores enfurecidos
sueltan a la niña y se abalanzan sobre nuestro héroe
que ya espera en guardia y desarmado.
Nuestro héroe se mueve rápido, esquiva los espadazos
y responde con sus puños limpios y les da:
uno, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete, ocho,
nueve,
diez piñazos bien dados,
y todos se derrumban.
Mientras todos lo aclaman
como es natural,
va y recoge a la niña
que ya está desmayada,
de un beso la despierta,
y se van muy felices,
sabiendo que no quedan
cazadores de brujas.
(Tercer Acto)
Los cazadores salen,
los cazadores bailan,
los cazadores sueñan
con un planeta
de brujas por quemar.
Los cazadores miran,
los cazadores buscan,
los cazadores prenden
una candela
para salvar a Dios.
Me digo comprometido
totalmente y de una vez:
el tiempo me hala la manga, quiere que vaya con él.
Mi compromiso es sencillo, sólo hay dos formas de estar:
o bien cogiendo el martillo, o bien dejándose dar.
Juro que me comprometo con el mejor tirador,
siempre que tire sujeto firmemente al corazón.
Me declaro partidario de las campañas salobres
mientras la miel sea un sudario que regalar a los pobres.
Desde que nací me han dado
ciertas flores escondidas
entre los ramos de muerte:
así me salió la vida.
¿A cuánta muerte tocará por flor,
a cuántas flores tocará por muerte?
Para no ir más lejos,
a las dos las pongo a hacer el amor.
Me incorporo alas legiones de quijotes que batallan
por hundir las religiones donde quiera que se hallan.
Soy militante del hombre y como tal me proyecto.
Sé que la vida se esconde tras la apariencia de un muerto.
Si alguna vez se me busca, no me busquen en papeles,
no me busquen en canciones, ni me busquen en mujeres:
busquen el hilo de un hombre y sigan sus laberintos,
que al final, sano y deforme, me tendrán en el instinto.
Desde que nací me han dado
ciertas flores escondidas
entre los ramos de la muerte:
así me salió la vida.
¿A cuánta muerte tocará por flor,
a cuántas flores tocará por muerte?
Para no ir más lejos,
a las dos las pongo a hacer el amor.
Cuatro mil en un minuto
cinco millones por día
dos mil millones por año
diez mil millones en cinco
por cada mil que se van
en la tierra queda un muerto
a mil dolares por muerto
cuatro veces por minuto esta la vida.
Nunca han salido baratos
los dientes de tiburon
quizas esto sea una causa
quizas sea una razon.