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(En Chile)
3. Canción de la nueva escuela
11. El día en que voy a partir
(1974) Madre, en tu día no dejamos de mandarte nuestro amor. Madre, en tu día con las vidas construimos tu canción. Madre, que tu nostalgia se vuelva el odio más feroz. Madre, necesitamos de tu arroz. Madre, ya no estés triste, la primavera volverá, madre, con la palabra libertad. Madre, los que no estemos para cantarte esta canción, madre, recuerda que fue por tu amor. Madre, en tu día -Madre Patria y Madre Revolución-, Madre, en tu día tus muchachos barren minas de Haiphong.
(1972) Será por tu vivienda hecha de ruinas y de misterios, porque partías la roca para ganarte un par de medios, o por tus tirapiedras, los mas famosos de la loma, de la mejor horqueta de la guayaba, y duras gomas. Será por todo esto que mi memoria se empina a ratos, como tus papalotes, los invencibles, los más baratos; y te levanta en peso, Narciso el Mocho, para ponerte entre los elegidos: los que no caben en la muerte. El papalote cae, cae, cae, cae, cae el papalote cae, cae, cae, cae, cae se va a bolina la imaginación buena cuchilla lo picó Una vez de tus manos un coronel salió brillando. Qué pájaro perfecto, cuántos colores, qué lindo canto. Ninguno de nosotros iba a volarlo ya se sabía era un encargo caro del que mandaba, del que tenía. Llevabas en el puño aquel dinero de la tristeza, dinero de aguardiente, del sol de Cuba, de la cerveza; y te seguimos todos a celebrarlo sucios y locos: para ti Carta Oro y caramelos para nosotros. El papalote cae, cae, cae, cae, cae el papalote cae, cae, cae, cae, cae se va a bolina la imaginación buena cuchilla lo picó Una noche respeto bajó y te puso bella corona. Respeto de mortales que muerto al fin te hizo persona pobre del que pensó pobre de toda, aquella gente, que el día mas importante de tu existencia fue el de tu muerte. El papalote cae, cae, cae, cae, cae el papalote cae, cae, cae, cae, cae se va a bolina la imaginación buena cuchilla lo picó.
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Esta es la nueva escuela.
Esta es
la nueva casa.
Casa y
escuela nueva,
como
cuna de nueva raza.
Estos son sus jardines.
Estos
sus semilleros,
hechos
con adoquines
de
vergüenza, piedra y lucero.
Estos que continuamos
bajo la
sombra más que aguerrida
de
aquella semilla.
Vemos
en estos muros
un
preludio del futuro
que lo bueno de los años duros
salvaron de ayer.
Estos los que habitamos
los
lugares alzados a golpes
de
sangre y martillo.
Más que
vivir juramos
por los
sueños, por las manos,
que por este edificio sin dueño
se hicieron doler, doler.
Esta es la nueva escuela ...
Estos son sus jardines ...
(1968) El silencio del monte va preparando un adiós. La palabra que se dirá in memoriam será la explosión. Se perdió el hombre de este siglo allí, su nombre y su apellido son: fusil contra fusil. Se quebró la cáscara del viento a sur y sobre la primera cruz despierta la verdad. Todo el mundo tercero va a enterrar su dolor. Con granizo de plomo hará su agujero de honor, su canción. Dejarán el cuerpo de la vida allí, su nombre y su apellido son: fusil contra fusil. Cantarán su luto de hombre y animal y en vez de lágrimas echar, con plomo llorarán. Alzarán al hombre de la tumba al sol y el nombre se repartirán: fusil contra fusil.
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Después de las labores
ahora voy a estudiar.
Se fueron los patrones,
vinieron a enseñar.
Yo que no veo bien,
yo que leo tan mal,
yo que tan sólo sé
vivir de trabajar.
Mi mano está muy dura
de construir el pan.
Cuando mi idea la alcance:
¿Adónde llegará?
Mis ojos sólo ha visto
tierra de mi sudor.
Ahora que ven los libros
sé porque alumbra el sol.
Soy dueño de la rueda
y del viejo azadón,
pero según mi escuela
soy más que emperador.
El aire toma forma de tornado
y en él van amarrados
la muerte y el amor.
Una columna oscura se levanta
y los niños se arrancan
los juegos de un tirón.
Abuela tus tijeras son rurales
y cortan otros males
pero este viento, no.
Guárdate tu oración, amigo viejo,
e invoca a Peralejo,
que nos viene mejor.
Nadie se va a morir, menos ahora
que esta mujer sagrada inclina el ceño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es un breve segundo de su sueño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es nuestro talismán, es nuestro manto.
Nadie se va a morir, menos ahora
que el canto de la Patria es nuestro canto.
Delante de la columna, al frente,
donde ha viajado siempre
la mira del fusil,
que hable la fértil puntería,
que esa garganta envía
mi forma de vivir.
Con la muerte todas las cosas ciertas
grabaron una puerta
en el centro de abril.
Con la Patria se ha dibujado
el nombre del alma de los hombres
que no van a morir.
Si tengo un hermano
hermano de suerte
hermano de vida de historia y de muertes
no mido sus años su poca fortuna
no mido su tacha ni mido su altura.
Si tengo un hermano
Si tengo un hermano
hermano que arde
hermano mestizo
hermano de hambre
empapo mis himnos con luz de su aire
tiño mi bandera también de su sangre
Si tengo un hermano
Si tengo un hermano
hermano de sueños
hermano de bala
hermano de empeños
le entrego mis libros
le entrego mis manos
sin un humillante recibo de pagos
Si tengo un hermano
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(Canción del torpe) (1980)
Supón que en un trabajo productivo
te encuentro en tu pañuelo singular
y luego de ese instante decisivo,
supón que no te dejo de mirar.
Supón que tanto tu fulgor persigo
que aplasto un surco y tengo mi sermón,
que corto un fruto tierno, que me olvido
de mi sombrero bienhechor
y no reparo en el calor
de la hora en que se prende el sol:
supón que agua al fin te pido
y supón que ya eres mi canción.
Supón que me presento como amigo,
que te pregunto nombre y profesión,
que miro al suelo y digo que ha llovido
u otro comentario sin razón.
Supón que me has mirado comprensiva
pero no tienes nada que agregar.
Supón que entonces hablo de la vida
como queriendo aparentar
que tengo mucho que contar,
que soy un tipo original.
Supón que ríes divertida
y supón que ya eres mi canción.
Supón que hay una tarde para el cine
y que he llegado una hora después,
porque la ruta extraña en la que vine
no era para acá, sino al revés.
Supón que la pantalla te ilumina,
que rompe y que sujeta tu perfil.
Supón tu mano un ave recogida,
y un cazador, sin más fusil
que un dedo tímido, va a abrir
el sí o el no del porvenir.
Supón que no eres sorprendida
y supón que ya eres mi canción.
Supón que la fortuna es nuestra amiga
y que de tres a cinco puede ser.
Tu padre parte, fumo yo en la esquina:
la puerta, contraseña y tú, mujer.
Supón que entro y que nos abrazamos.
Supón que todo está por agotar:
es la primera vez que nos amamos.
Pero supón que hablo sin parar,
supón que el tiempo viene y va,
supón que sigo original.
Supón que no nos desnudamos
y supón que ya eres mi canción.
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Madre:
Quiero coger ese halón,
quiero tocar esa estrella
roja del amanecer.
Subo al techo
perno llego allá.
El cielo está más lejos
que el mar.
Dime cómo llegaré.
Para llegar al cielo
lo que yo necesito
son dos ojos nuevos
para ver.
¡Ay! Para ver.
Para tocar el fuego
precioso de una estrella
sin quemarme un dedo
he de saber.
He de saber.
Si siembro un jardín nuevo
veré crecer promesas,
flores, estrellas,
fuego, amanecer.
Para tocar el sueño,
para tocar la vida
con toda su enorme
humanidad
he de estudiar.
Si siembro un jardín nuevo
veré crecer promesas,
flores, estrellas,
fuego, amanecer.
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Se
ha perdido la oveja negra,
la
oveja negra.
Se me
ha ido para las piedras,
para
las piedras.
A ese
pasto que queda arriba,
en las montañas, cerca del sol.
O estará buscando otra oveja de
su color.
Se ha perdido una oveja.
Es
la misma que de oscura en la noche
no se
ve bajo los rayos de la luna.
Es la
misma que se atora en los barrancos.
Es la
misma que anteayer maldijo el cura.
Ahora
es la maldición de mi rebaño.
Ahora
es la incertidumbre de mis hijos.
Ahora
es cuanto hay de triste en estos años.
Porque
el padre por su boca la maldijo
Se ha perdido una oveja
Ya
mañana vendrá temprano,
vendrá
temprano.
Estaré
para echarle mano,
echarle
mano.
Romperé
con su mal ejemplo
para el rebaño que manda Dios
porque el pasto de mis ovejas
lo siembro yo.
Se ha perdido una oveja
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No te muevas,
quiero conservar
este instante así
tu junto a la ventana
como a contraluz
Sentada en el lecho
queriendo mirar
los ojos profundos del sol
detrás de tu cuerpo, feliz
desnuda, desnuda y ya es
el día en que voy a partir
No te muevas,
si puede estar quieta la felicidad
si puede volverse de piedra el amor
Convierte en estatuas
los días y el mar
tal vez te convenza mejor
o al menos conforme ya este
repleto de penas sin ser
el día en que voy a partir.
Ayer mataron a un lobo
en la puerta de
mi casa
con la cabeza
vencida
sobre la
acera soñaba.
Observaba la bodega
donde peleaba y
dormía,
con la pupila
vidriosa
miraba
pasar el día
y los
niños de su mundo
hablaban
en voz muy baja
de su
mirada.
Para el resto de la tierra
allí había un
perro muerto,
un perro que en
unas horas
estaría
descompuesto.
Había que limpiar la acera
de aquella
mancha oscura
para el resto de
la tierra
un perro
muerto es basura,
pero los
niños jugaban
y volvían
a su lado,
siempre
callados.
Lobo,
yo si te
recuerdo
echado al camino
con el sol
curándote
el lomo deshecho.
Le andará
la noche
batallando con tus enemigos.
Lobo,
yo si te
recuerdo,
yo también sabía
dónde,
cómo y cuándo
dormías
tus sueños
para esos
asuntos
no he
crecido mucho todavía.
Como no iba a recordarte,
si estás ahí
desde mi niñez,
en un paisaje
diferente pero igual
si a
todos nos pasó una vez.
Como no iba a recordarte,
si tu misterio
es más feliz
que muchas cosas
que tenemos que contar
a costa
de una cicatriz.
Como de un hierro caliente
que deja la
memoria ardiente
sin la nobleza
de tu muerte
y sin un
verso con más suerte
que no
sea la de maldecir.
El hombre bebe una copa ancha,
aunque no cabe el peso de su extraña gracia,
y brinda por la muerte de su abril.
Después se sube a un sitio inexpugnable
y canta un canto que suena agradable,
mientras por dentro vuelve a maldecir.
El hombre niega de su rica tierra,
es su propio enemigo en esta nueva guerra:
el hombre vio su rostro sucumbir.
Que se abra bien la casa de la historia,
que se revise el trono de la gloria
porque un hombre sin rostro va morir
¡Oh qué sensación,
no tener rostro y contemplar el mundo
con ojos tan profundos
como con ojos de guardián del sol!
¡Oh que sensación
no tener rostro al enfrentar la muerte,
correr la doble suerte
de rastreadores y de perseguidos,
teniendo tanto de estrella escondido!
Cuánto millón de rostros no tendrá
el que nos regaló la claridad.
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Ríe y bosteza, vive por vivir.
Mata, escupe, contradice
antes de morir.
Ríe y bosteza, pequeña sociedad.
No te mires porque toda la muerte
está posada sobre tu faz
Ríe y bosteza, alárgate sin,
hazte de goma por sobrevivir.
Ríe y bosteza, pequeña ciudad,
o cambia los besos por el antifaz.
Ama a tu perro y a tu Chebrolet
y comulga sin perder el tiempo
que tu entierro ya lo pagué.