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Mujeres

1978

 

1. Mujeres


2. En estos días


3. Ya no te espero


4. ¿Qué hago ahora?


5. Río


6. Te doy una canción


7. Cierta historia de amor


8. ¿A dónde van?


9. Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol


10. Esto no es una elegía


11. Aceitunas


12. Y nada más


 

 1

 Mujeres  

Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos

Hacia la estrella de aquella otra madre mayor

Y como los recogía del polvo teñidos

Para enterrarlos debajo de su corazón

 

Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo

Siempre a la sombra y llenando un espacio vital

Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos

De la melena invencible de aquel alemán

 

Me estremeció la muchacha

Hija de aquel feroz continente

Que se marchó de su casa

Para otra de toda la gente

 

Me han estremecido un montón de mujeres

Mujeres de fuego, mujeres de nieve

 

Pero lo que me ha estremecido

Hasta perder casi el sentido

Lo que a mi más me ha estremecido

Son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos

 

Me estremeció la mujer que parió once hijos

En el tiempo de la harina y un kilo de pan

Y los miró endurecerse mascando carijos

Me estremeció porque era mi abuela además

 

Me estremecieron mujeres

Que la historia anotó entre laureles

Y otras desconocidas, gigantes

Que no hay libro que las aguante

 

Me han estremecido un montón de mujeres

Mujeres de fuego, mujeres de nieve

 

Pero lo que me ha estremecido

Hasta perder casi el sentido

Lo que a mi más me ha estremecido

Son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos


 

 

 

 

 

2

En estos días.  

En estos días, todo el viento del mundo sopla en tu dirección

La osa mayor corrige la punta de su cola

Y te corona con la estrella que guía: la mía

 

Los mares se han torcido con no poco dolor hacia tus costas

La lluvia dibuja en tu cabeza la sed de millones de árboles

Las flores te maldicen muriendo, celosas

 

En estos días no sale el sol, sino tu rostro

Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos

¡Ay!, de estos días terribles

¡Ay!, de lo indescriptible

 

En estos días no hay absolución posible para el hombre

Para el feroz, la fiera que ruge y canta ciega

Ese animal remoto que devora y devora primaveras

 

En estos días no sale el sol, sino tu rostro

Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos

¡Ay!, de estos días terribles

¡Ay!, del nombre que lleven

¡Ay!, de cuantos se marchen

¡Ay!, de cuantos se queden

 

¡Ay!, de todas las cosas

Que hinchan este segundo

¡Ay!, de estos días terribles

Asesinos del mundo


 

 

 

 

 

3

Ya no te espero  

Ya no te espero

Llegarás, pero más fuerte

Más violenta la corriente

Dibujándose en el suelo

De mi pecho, de mis dedos

Llegarás con mucha muerte

 

Ya no te espero

Ya eché abajo ayer mis puertas

Las ventanas bien despiertas

Al viento y al aguacero

A la selva, al sol, al fuego

Llegarás a casa abierta

 

Ya no te espero

Ya es el tiempo que fascina

Ya es bendición que camina

A manos del desespero

Ya es bestia de los potreros

Saltando a quien la domina

 

Ya no te espero

Ya estoy regresando solo

De los tiempos venideros

Ya he besado cada plomo

Con que mato y con que muero

Ya se cuándo, quién y cómo

 

Ya no te espero

Ya he liberado a tu patria

Hija de una espera larga

Ya hay un primero de enero

Que funda a sus compañeros

Con la sed de mi garganta

 

 

Ya no te espero

Porque de esperarte hay odio

En un noche de novios

En los hábitos del cielo

En madre de un hijo ciego

Ya soy ángel del demonio


 

 

 

 

 

4

¿Qué hago ahora?  

¿Dónde pongo lo hallado?

En las calles, los libros

La noche, los rostros

En que te he buscado

 

¿Dónde pongo lo hallado?

En la tierra, en tu nombre

En la Biblia, en el día

Que al fin te he encontrado

 

¿Qué le digo a la muerte tantas veces llamada a mi lado

Que al cabo se ha vuelto mi hermana?

 

¿Qué le digo a la gloria vacía de estar sano

Haciéndome el triste, haciéndome el lobo?

 

¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo

En noches pérdidas de estar sin amigos?

 

¿Qué le digo a la luna que creí compañera

De noches y noches sin ser verdadera?

 

¿Qué hago ahora contigo?

Las palomas que van a dormir a los parques

Ya no hablan conmigo

 

¿Qué hago ahora contigo?

Ahora que eres la luna, los perros

Las noches, todos los amigos


 

 

 

 

 

 

5

Río  

Hoy se que no hay nada imposible

Anoche supe la verdad

Creí a mi alma inservible

Pero era cansancio vulgar, nada más

 

Tú eres un don de la brisa

Un ser de la resurrección

Un pájaro con una risa

Capaz de arrastrar a la noche hasta el sol

 

Río, río, río

Río de verdad

Como un animal

Que ha sido puesto en libertad

 

Río

Me dejo ir en mano alegre, voy previendo

Porque mañana, a lo mejor, hay un entierro

Y una mordida de pantera en lo más mío

 

Río

Y no es un desafío

A la vida del sueño

Es que vivo camino al cementerio


 

 

 

 

 

6

Te doy una canción  

Cómo gasto papeles recordándote

Cómo me haces hablar en el silencio

Y cómo no te me quitas de las ganas

Aunque nadie me vea nunca contigo

 

Y cómo pasa el tiempo

Que de pronto son años

Sin pasar tú por mí

Detenida

Te doy una canción

Si abro una puerta

Y de las sombras sales tú

 

Te doy una canción

De madrugada

Cuando más quiero tu luz

 

Te doy una canción

Cuando apareces

el misterio del amor

 

Y si no lo apareces

No me importa

Yo te doy una canción

 

Si miro un poco afuera

Me detengo

La ciudad se derrumba

Y yo cantando

 

La gente que me odia

Y que me quiere

No me va a perdonar

Que me distraiga

 

Creen que lo digo todo

Que me juego la vida

Porque no te conocen

Ni te sienten

 

Te doy una canción

Y hago un discurso

Sobre mi derecho a hablar

 

Te doy una canción

Con mis dos manos

Con las mismas de matar

Te doy una canción

Y digo: Patria

Y sigo hablando para ti

 

Te doy una canción

Como un disparo, como un libro

Una palabra, una guerrilla

Como doy el amor


 

 

 

 

 

7

Cierta historia de amor  

Yo era un muchacho tranquilo

Hasta que di con mi sueño más dorado

Que era una mujer algo mayor que yo

Ella tenía 35 y yo 18 para mi favor

(Favor dudoso)

 

Empezó por regalarme

Dos camisas y un vestido

Para que yo se los diera a mi mamá

A eso le siguió una lluvia de pequeños regalitos para mí

(Para mí entierro)

 

Hasta me froté las manos

Cuando supe que vivía sola

Desde que por fin se divorcio

Y en su casa hice meriendas, comidas y desayunos hasta engordar

(Casi reviento, como verán)

 

Lo tenía todo, y me puse ocioso

Me pasaba el día de la lectura al amor

¿Qué quiere mi dueño? ¿Qué quiere mi encanto?

Me decía con voz azucarada si me iba a mover

 

Mi amigos comentaban

Que yo si eran un bárbaro del diablo

Y la fama de conquistador nació

Las pepillas me buscaban, yo me pellizcaba el brazo para ver

(Si era soñando)

 

Aprendí, de un buen amigo

A pegarle a mi mujer

A llevar los pantalones, como es la tradición

Y ella iba a mi trabajo, para sorprenderme en algo ilegal

(Era normal)

 

Me di cuenta que las cosas

Ya no estaban es su sitio

Cuando me empezó a coser la ropa encima, al salir

Después vino la algazara, las denuncias y los llantos al dormir

(Y pasó el tiempo)

 

 

Decidí dejarla cuando una noche

Desperté y la vi que se lanzaba sobre mí

Con unas tijeras de podar sus matas

Mientras me juraba que no iba a ver a otra mujer jamás

 

Me puse las botas y salí corriendo

Entre amenazas que no puedo repetir

Me puse las botas y salí corriendo

Sin sueños dorados, pero a salvo el honor


 

 

 

 

 

 

8

¿A donde van?  

¿A donde van las palabras que no se quedaron?

¿A donde van las miradas que un día partieron?

¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?

¿O se acurrucan, entre las endijas, buscando calor?

¿Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que

quieren pasar?

¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van?

¿Y a donde van? ¿a donde van?

 

¿En que estarán convertidos mis viejos zapatos?

¿A donde fueron a dar tantas hojas de un árbol?

¿Por donde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por

mí?

¿A donde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?

¿A donde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar

de alumbrar?

¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van?

¿Y a donde van? ¿a donde van?

 

 

¿A donde va lo común, lo de todos los días?

¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga?

¿A donde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?

¿A donde va el mantel de la mesa, el café de ayer?

¿A donde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?

¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van?

¿Y a donde van? ¿a donde van?


 

 

 

 

 

 

9

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol  

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida

Boca de los corales, alma de las esponjas

Dureza de las piedras que se encuentran a veces

Ojos de las estrellas de mar y los peces

 

Hoy te quiero cantar más allá

Más allá de donde ha de llegar la canción

 

¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola?

¿Qué se puede querer, si todo es horizonte?

¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento?

¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada

Con mi vela amarilla y mi proa emparchada?

 

Hoy te quiero cantar más allá

Más allá de donde ha de llegar la canción

 

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Cada rizo del suelo es un sueño contado

Algo como un recuerdo, una imagen, un beso

Y en la espalda del día se queda ese algo

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

 

Hoy te quiero cantar más allá

Más allá de donde ha de llegar la canción


 

 

 

 

 

 

10

Esto no es una elegía  

Tú me recuerdas el prado de los soñadores

El muro que nos separa del mar, si es de noche

Tú me recuerdas sentada, ciertos sentimientos

Qué nunca se sabe que traen en las alas

Si vivos o muertos, si vivos o muertos

 

Me quito el rostro y lo doblo encima del pantalón

Si no he de decir tu nombre, si ajeno se esconde

No quiero expresión

Suelen mis ojos tener como impresos sus sueños, risueños

 

Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja

La Catedral sumergida en su baño de tejas

Tú me recuerdas las cosas, no se, las ventanas

Donde los cantores nocturnos cantaban

Amor a La Habana, amor a La Habana

 

Esto no es una elegía, ni es un romance, ni un verso

Más bien una acción de gracias

Por darle a mis ansias razón para un beso

Una modesta corona encontrada en la aurora

 

Tú me recuerdas el mundo de un adolescente

Un seminiño asustado, mirando a la gente

Un ángel interrogado, un sueño acostado

La maldición, la blasfemia de un continente

Y un poco de muerte, y un poco de muerte


 

 

 

 

 

11

Aceitunas  

Tus piernas de 3 a 6 de la tarde

En la memoria de pronto me arden

Y cuando quiero aliviar mi locura

Sólo me calma comer aceitunas

Una aceituna mordida le ha

Vuelto la vida a todo tu sabor

Maravillado, respiro y siento tu olor

O yo deliro, o me corta tu filo

Hasta el límite de la ilusión

Como despacio, y alargo el espacio

Entre el beso inicial y el de adiós

Una aceituna mordida le ha

Vuelto la vida a todo tu sabor

Maravillado, respiro y siento tu olor

Y aquí me tienes, bien aferrado

A la semilla, cómo colgando de ti

Tus piernas de 3 a 6 de la tarde

En la memoria de pronto me arden

Y cuando quiero aliviar mi locura

Sólo me calma comer aceitunas


 

 

 

 

 

12

Y nada más

                                                                                         

Esta extraña tarde

desde mi ventana

Trae la brisa vieja

de por la mañana

No hay nada aquí:

sólo unos días que se aprestan a pasar,

sólo una tarde en que se puede respirar

un diminuto instante inmenso en el vivir.

Después mirar la realidad

Y nada más, y nada más.

Ahora me parece

que hubiera vivido

Un caudal de siglos

por viejos caminos

No hay nada aquí:

sólo unos días que se aprestan a pasar,

sólo una tarde en que se puede respirar

un diminuto instante inmenso en el vivir.

Después mirar la realidad

Y nada más, y nada más.