[Principal] [Silvio_Rodriguez] [dE toOdO uN pOcO]

Platón y Yo

El mito de la caverna

Por Platón

Pero primero me animo a comentar algo yo...

Me parece interesante, sacarle el almidón a la Filosofía.

Esta alegoría es una metáfora de lo que es una constante búsqueda humana: la de la justicia, a la cual se accedería venciendo el desconocimiento

 Pero creo que también éste es un tema piola que aclara por medio de un "ejemplo" los miedos al cambio.... miedo a la perdida, miedo al ataque.

 Lo que resalté en negrita en el texto de Platón, es lo que creo, desde la psicología de hoy, se diría respecto del proceso de "cambio", la adaptación a ese cambio del aquel que lo intenta, y la de los que rodean a aquel que pretende cambiar. Además de los "retrocesos" que pueden surgir en dichos procesos.

A grandes rasgos, el mito de la caverna se refiere a personas que desde que nacieron fueron encadenadas de pies a cabeza, con la sola posibilidad de mirar hacia la pared del fondo de una caverna.

En sus espaldas hay un fuego encendido, y entre el fuego y los encadenados pasan otras personas caminando, por lo que la luz del fuego hará que la gente que pasa se proyecte como sombras en la pared y esas sombras serán, para los que sólo pueden mirar la pared, la única realidad conocida.

Se pregunta entonces Platón qué pasaría si a uno de los encadenados se lo liberara; y se responde que el pasar de la oscuridad hacia la luz le dolerían sus ojos, que tardaría en entender que eso que ve son los objetos y personas reales, acostumbrado como estaba a verlas con sombras y ecos que él tenía por ciertos y no eran más que falsas verdades.

En suma, se trataría de un "escape", el cual lleva al sujeto hacia el conocimiento, que, en su nivel más elevado, es conocimiento del bien.

Desde el esquema idealista de Platón, lo "subterráneo" es el mundo sensible, y la luz (el sol), representaría lo inteligible: el pasaje de la ignorancia al conocimiento que implicaría un salto que lleva de lo oscuro a lo luminoso, al cultivo de las ciencias.

Esta alegoría es una metáfora de lo que es una constante búsqueda humana: la de la justicia, a la cual se accedería venciendo el desconocimiento

 Casi al final del texto hay una parte en la que Platón se refiere al prisionero, que liberado, regresa a la caverna...

 Y Platón dice algo así respecto de esto (aunque no sé si es lo que quiso decir él, o es pura interpretación mía y habría que ver si es correcta!! :o) ...):

El que sale de la caverna y descubre el sol... de pretender volver “allá abajo”... se encontraría en tinieblas... vería las cosas con dificultad... porque ya aprendió... conoció... descubrió realidades observadas desde una óptica iluminada ( lo visible ) y no puede volver a adaptarse y creer que aquellas “sombras” ( lo imaginado ) que en tiempos pasados eran su única realidad, hoy aparezcan como "lo real”....

 Por otro lado, los prisioneros que han quedado en la caverna (y que creen ser reyes en un mundo de sombras, sólo imaginado y creado por ellos mismos), verían al liberado como torpe o "loco" por aquello que éste pueda decir... se burlarían porque desde su limitación encontrarían desconocido el discurso que trae   ... y hasta lo verían peligroso al no entender eso "nuevo" que trae para contarles, por lo cual le impedirían que ese que consiguió el saber... los “ayude” a salir de sus mediocres "sombras", prefiriendo creer, y lo que es peor, pretendiendo aparentar ante los demás, que lo imaginado por ellos ES lo real.

 El tema en cuestión para mí, es que aquel que va “ desarrollándose” y creciendo en la vida, puede realizarse en toda la plenitud de sus posibilidades.

Pero debe tener en cuenta que cuando se toma la decisión de aprender... todo paso que se da, será para “arriba” (saliendo de nuestra "caverna").

 ... cuando un ser aprende algo... y lo aprehende (incorpora) bien, difícilmente vuelva hacia atrás... y hasta puede NO ser entendido por aquellos que lo rodean (ese, su entorno, que "necesita" vivir en un "invento")...

 Lo importante es que esos “otros” no deben interrumpir el ascenso.

Puede que sea un poco más complicado... pero al menos a mí me sirvió pensar a partir de este escrito... que vivimos rodeados de gente que "aparenta" saber, y vive creyendo en "sombras".

Que, a veces, si alguien no te entiende... no quiere decir que estés equivocado... si no, que podés llegar a ser un subversivo para aquel que no le conviene tu cambio porque no le importa a él cambiar y superarse, por lo que puede devenir un ataque por parte del que "no quiere Ver", y prefiere "inventase" una vida...

Que aprender es difícil, cuesta, pero es una tarea que te lleva a la luz...

 En definitiva .... que vamos a pasar por muchas pruebas en la vida que serán para CRECER!

Pero, qué maravillosa tarea la de intentar el aprendizaje de ver con claridad las cosas para proceder bien y ser en esencia buenos!

En el final del texto explicita Platón esta idea, con algo así como que en el mundo que se ve con claridad, lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, vamos a tener como respuesta que "ella" ( la idea del bien) es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas.

Y que nosotros podemos ser capaces de ver al mundo desde una óptica abierta e iluminada, desde el saber. Teniendo en cuenta que ese saber es la luz productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza  verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

 No sé si la interpretación es muy casera o está mal... pero intenté leerlo y comprenderlo sola, por lo cual disculpen si algún concepto no corresponde... :o)

Marcela

Textos de Platón

El mito de la caverna

(República, VII)

El libro VII de la República comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento, según la teoría explicada al final del libro VI.

I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver  la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

-Ya lo veo-dijo.

-Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura c sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.

-¡Qué extraña escena describes-dijo-y qué extraños prisioneros!

-Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?

-¿Cómo? -dijo-, ¿si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?

-¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?

-¿Qué otra cosa van a ver?

-Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?

-Forzosamente.

-¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?

-No, ¡por Zeus!- dijo.

-Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.

-Es enteramente forzoso-dijo.

-Examina, pues--dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza , les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

-Mucho más-dijo.

II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?

-Así es -dijo.

-Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?

-No, no sería capaz-dijo-, al menos por el momento.

-Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.

-¿Cómo no?

-Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.

-Necesariamente--dijo.

-Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.

-Es evidente--dijo-que después de aquello vendría a pensar en eso otro.

-¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?

-Efectivamente.

-Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo-de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?

-Eso es lo que creo yo-dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.

-Ahora fíjate en esto-dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?

-Ciertamente-dijo.

-Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.

-Claro que sí-dijo.

III. -Pues bien- dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.

-También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.