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Mario Benedetti sobre Silvio Rodríguez
Tropacosmica
Argentropa

Rodríguez

 

1994

 

   1. Escaramujo

   2. El problema

   3. Casiopea

   4. Flores nocturnas

   5. Canción de Navidad

   6. Ando como hormiguita

   7. Debo

   8. Tocando fondo

   9. Desnuda y con sombrilla

   10. Del sueño a la poesía

   11. La vida

 

1

Escaramujo

¿Por qué la tierra es mi casa?

¿Por qué la noche es oscura?

¿Por qué la luna es blancura

que engorda como adelgaza?

¿Por qué una estrella se enlaza

con otra, como un dibujo?

Y ¿por qué el escaramujo

es de la rosa y el mar?

Yo vivo de preguntar:

saber no puede ser lujo.

 

El agua hirviente en puchero

suelta un ánima que sube

a disolverse en la nube

que luego será aguacero.

Niño soy tan preguntero,

tan comilón del acervo,

que marchito si le pierdo

una contesta a mi pecho.

Si saber no es un derecho,

seguro será un izquierdo.

 

Yo vine para preguntar

flor y reflujo.

Soy de la rosa y de la mar,

como el escaramujo.

 

Soy aria, endecha, tonada,

soy Mahoma, soy Lao-Tsé,

soy Jesucristo y Yahvéh,

soy la serpiente emplumada,

soy la pupila asombrada

que descubre como apunta,

soy todo lo que se junta

para vivir y soñar:

soy el destino del mar:

soy un niño que pregunta.

Yo vine para preguntar

flor y reflujo.

Soy de la rosa y de la mar,

como el escaramujo.

 

 

2

El problema  

El problema no es

si te buscas o no más problemas

El problema no es

ser capaz de volver a empezar

El problema no es

vivir demostrando

a uno que te exige

y anda mendigando

El problema no es

repetir el ayer

como fórmula para salvarse.

El problema no es jugar a darse

El problema no es de ocasión

El problema señor

sigue siendo sembrar amor.

 

El problema no es

de quien vino y se fue o viceversa

El problema no es

de los niños que ostentan papás

El problema no es

de quien saca cuenta y recuenta

y a su bolsillo

suma lo que resta

El problema no es de la moda mundial

ni de que haya tan mala memoria

El problema no queda en la gloria

ni en que falten tesón y sudor

El problema señor

sigue siendo sembrar amor

 

El problema no es

despeñarse en abismos de ensueño

porque hoy no llegó

al futuro sangrado de ayer

El problema no es

que el tiempo sentencie extravío

cuando hay juventudes

soñando desvíos

El problema no es

darle un hacha al dolor

y hacer leña con todo y la palma

El problema vital es el alma

El problema es de resurrección

El problema señor

será siempre sembrar amor.

 

 

 

3

Casiopea  

Como una gota fui de la marea

la playa me hizo grano de la arena.

 

Fui punto en multitud por donde fui

nadie me detectó y así aprendí.

 

Cuando creí colmada la tarea

volví mi corazón a Casiopea.

 

Cumplí celosamente nuestro plan:

por un millón de años esperar.

 

Hoy llevo el doble dando coordenadas

pero nadie contesta mi llamada.

 

¿Qué puede haber pasado a mi señal?

¿Será que me he quedado sin hogar?.

 

Hoy sobrevivo apenas a mi suerte

lejano de mi estrella de mi gente.

 

El trance me ha mostrado otra lección:

el mundo propio siempre es el mejor.

 

Me voy debilitando lentamente

Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.

 

 

 

4

Flores nocturnas  

Se abren las flores nocturnas de quinta avenida

para esos pobres señores que van al hotel

flores que rompen en la oscuridad

flores de guiños de complicidad

flores silbando suicidios

flores de aroma fatal.

 

Qué jardinero ha sembrado la quinta avenida

con variedad tan precisa de nocturnidad

cuál es su especie y cuál su país

qué fino abono nutrió su raíz

dándoles tono silvestre

dónde estará su matriz.

 

Flores que cruzan las puertas prohibidas

flores que saben lo que no sabré

flores que ensartan su sueño de vida

en guirnaldas sin fe

flores de sábanas con ojos

flores desechables

campanillas del antojo

flores comiendo sobras del amor.

 

Brotan, rebotan, explotan por quinta avenida

son arrancadas y parten con aire veloz

dicen que es duro el oficio de flor

cuando sus pétalos se ajan al sol

pálidas flores nocturnas

flores de la decepción.

 

Flores que cruzan las puertas prohibidas

que saben lo que no sabré

que ensartan su sueño de vida

en guirnaldas sin fe

flores de sábanas con ojos

flores desechables

campanillas del antojo

flores sin primavera ni estación

flores comiendo sobras del amor.

 

 

 

5

Canción de Navidad  

El fin de año huele a compras,

enhorabuenas y postales

con votos de renovación;

y yo que sé del otro mundo

que pide vida en los portales,

me doy a hacer una canción.

La gente luce estar de acuerdo,

maravillosamente todo

parece afín al celebrar.

Unos festejan sus millones,

otros la camisita limpia

y hay quien no sabe qué es brindar.

 

Mi canción no es del cielo,

las estrellas, la luna,

porque a ti te la entrego,

que no tienes ninguna.

 

Mi canción no es tan sólo

de quien pueda escucharla,

porque a veces el sordo

lleva más para amarla.

 

 

Tener no es signo de malvado

y no tener tampoco es prueba

de que acompañe la virtud;

pero el que nace bien parado,

en procurarse lo que anhela

no tiene que invertir salud.

 

Por eso canto a quien no escucha,

a quien no dejan escucharme,

a quien ya nunca me escuchó:

al que su cotidiana lucha

me da razones para amarle:

a aquel que nadie le cantó.

Mi canción no es del cielo,

las estrellas, la luna,

porque a ti te la entrego,

que no tienes ninguna.

 

Mi canción no es tan sólo

de quien pueda escucharla,

porque a veces el sordo

lleva más para amarla.

 

 

 

6

Ando como hormiguita  

Ando como hormiguita por tu espalda

ando por la quebrada dulce de la seda

vengo de las alturas de tus nalgas

hacia el oro que se derrama y se me enreda.

 

Tú te vuelves pidiendo el cielo

apuntando a la luz con flores

y como lazarillos son los sabores

en tu jardín de anhelos.

 

 

 

7

Debo  

Debo escuchar otra vez la guitarra del barrio

y recorrer mi ciudad para reconocerla

debo volverme a encantar como supe de niño

y despertar como un dios que alargara la sienta.

 

Debo leer en el mar la lección de lo inmenso

y renombrar el color que la vida me enseña

debo saber respirar un oxígeno fresco

y regresar a ese sol que contigo me espera.

 

Debo aprender que mañana es un mundo habitable

lleno de instantes, promesas y besos y sueños

debo encontrar la semilla del hijo y del padre

debo bañarme otra vez en el claro deseo

en el hondo deseo, deseo.

 

Debo ponerme a brillar con la luna entreabierta

y recostarme en la paz que humedece tu abrigo

debo saberle cantar a una noche tan nueva

como aquella que una vez estrenaras conmigo.

 

 

 

8

Tocando fondo  

Tocando fondo nací un buen día,

tocando fondo ando todavía.

Menos hermosos que como fuera,

menos odioso que de otra manera.

 

Me declaro imperfecto

pateando la sombrilla.

Prefiero ser abierto

a pasearme anunciando

que soy la maravilla.

 

Me publico completo,

me detesto probable.

Si uno no se desnuda

se transfigura en reto

todo lo desnudable.

 

Tocando fondo, como ir cantando,

es algo hondo, que no anda esperando.

No tocar duro nuestras verdades

levantando muros, pudre capitales.

 

Quizás sea inoportuno

o acaso delirante.

Soy de tantas maneras

como gente pretenda

nomás calificarme.

 

Asumirse los fueros

es no dictaminarse.

Me publico completo,

me espero mejorable

desde mi parlamento

de guitarra sonante.

 

Tocando fondo nací un buen día,

tocando fondo ando todavía.

 

 

 

9

Desnuda y con sombrilla  

 

Tú sentada en una silla

yo de pie con expresión de lord

tu desnuda y con sombrilla

yo vestido pero con calor.

 

 

Tú con uñas y con dientes

mirándome de frente

con brillo de matar.

Yo retrocediendo un poco

llenándome de un loco

deseo de sangrar.

 

Tú besando tus rodillas

yo discreto pero sin rubor

tú creando maravillas

yo soñándome esquimal sin sol.

 

Tú con un ritmo tan lento

buscando un alimento

frotado con alcohol.

Yo de pronto ensimismado

mirándote alelado

colmada de licor.

 

Tú ardiente y sin capilla

yo quitándome el sombrero alón

tú dispuesta la vajilla

yo al filo de mi pantalón.

 

Yo a punto del delirio

extraigo un solo cirio

que poso ante tu flor.

Tú susurrando un misterio

de un no sé qué venéreo

me das un protector.

 

 

10

Del sueño a la poesía  

A Faberlo, a Suyú y a Belkis

 

Un mundo de contrahechos

se esparce en la cartulina,

bordado con punta fina

como los pelos del pecho.

País en que los deshechos

son amados todavía,

es la comarca sombría

donde la luz se perdona,

porque allí van las personas

del sueño a la poesía.

 

En un sofá diminuto

posa minúscula gente.

Unos sonríen al lente,

otros cuentan los minutos.

Bichejos de rostro enjuto

se asoman a celosías

y carroñeras arpías

prestan garras al retablo,

mientras hace redonda el diablo

del sueño a la poesía.

 

Un pavorreal se pasea

por un desván en penumbras

y a su paso, que deslumbra,

la oscuridad se voltea.

¿Qué transformó pluma en tea

de apariciones umbrías?

¿Qué pasión, qué melodía

tocó el corazón humano

para conducir la mano

del sueño a la poesía?

 

 

 

11

La vida  

A Liliana y Carlos,

los casimédicos de Medellín.

 

La vida de un pájaro en vuelo

la vida de un amanecer

la vida de un crío

de un bosque y de un río

la vida me ha hecho saber.

 

La vida del sordo y del ciego

la vida que no sabe hablar

la del triste loco

la que sabe a poco

la vida me ha hecho soñar.

 

La vida voraz que se enreda

la vida que sale a jugar

la vida consciente que queda

la vida que late en el mar.

 

 

La vida que brota de un muerto

la vida que no se murió

la de los desiertos

la de un libro abierto

la vida me ha hecho cual yo.

 

La vida que alumbra en el trueno

la vida final de un adiós

la vida goteando de un seno

la vida secreta de un dios.

 

La vida que pende de todo

la vida de cada emoción

la vida en exceso

la vida de un beso

la vida me ha hecho canción.