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¿Por qué la tierra es mi casa? ¿Por qué la noche es oscura? ¿Por qué la luna es blancura que engorda como adelgaza? ¿Por qué una estrella se enlaza con otra, como un dibujo? Y ¿por qué el escaramujo es de la rosa y el mar? Yo vivo de preguntar: saber no puede ser lujo.
El agua hirviente en puchero suelta un ánima que sube a disolverse en la nube que luego será aguacero. Niño soy tan preguntero, tan comilón del acervo, que marchito si le pierdo una contesta a mi pecho. Si saber no es un derecho, seguro será un izquierdo.
Yo vine para preguntar flor y reflujo. Soy de la rosa y de la mar, como el escaramujo.
Soy aria, endecha, tonada, soy Mahoma, soy Lao-Tsé, soy Jesucristo y Yahvéh, soy la serpiente emplumada, soy la pupila asombrada que descubre como apunta, soy todo lo que se junta para vivir y soñar: soy el destino del mar: soy un niño que pregunta. Yo vine para preguntar flor y reflujo. Soy de la rosa y de la mar, como el escaramujo.
El problema no es si te buscas o no más problemas El problema no es ser capaz de volver a empezar El problema no es vivir demostrando a uno que te exige y anda mendigando El problema no es repetir el ayer como fórmula para salvarse. El problema no es jugar a darse El problema no es de ocasión El problema señor sigue siendo sembrar amor.
El problema no es de quien vino y se fue o viceversa El problema no es de los niños que ostentan papás El problema no es de quien saca cuenta y recuenta y a su bolsillo suma lo que resta El problema no es de la moda mundial ni de que haya tan mala memoria El problema no queda en la gloria ni en que falten tesón y sudor El problema señor sigue siendo sembrar amor
El problema no es despeñarse en abismos de ensueño porque hoy no llegó al futuro sangrado de ayer El problema no es que el tiempo sentencie extravío cuando hay juventudes soñando desvíos El problema no es darle un hacha al dolor y hacer leña con todo y la palma El problema vital es el alma El problema es de resurrección El problema señor será siempre sembrar amor.
Como una gota fui de la marea la playa me hizo grano de la arena.
Fui punto en multitud por donde fui nadie me detectó y así aprendí.
Cuando creí colmada la tarea volví mi corazón a Casiopea.
Cumplí celosamente nuestro plan: por un millón de años esperar.
Hoy llevo el doble dando coordenadas pero nadie contesta mi llamada.
¿Qué puede haber pasado a mi señal? ¿Será que me he quedado sin hogar?.
Hoy sobrevivo apenas a mi suerte lejano de mi estrella de mi gente.
El trance me ha mostrado otra lección: el mundo propio siempre es el mejor.
Me voy debilitando lentamente Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.
Se abren las flores nocturnas de quinta avenida para esos pobres señores que van al hotel flores que rompen en la oscuridad flores de guiños de complicidad flores silbando suicidios flores de aroma fatal.
Qué jardinero ha sembrado la quinta avenida con variedad tan precisa de nocturnidad cuál es su especie y cuál su país qué fino abono nutrió su raíz dándoles tono silvestre dónde estará su matriz.
Flores que cruzan las puertas prohibidas flores que saben lo que no sabré flores que ensartan su sueño de vida en guirnaldas sin fe flores de sábanas con ojos flores desechables campanillas del antojo flores comiendo sobras del amor.
Brotan, rebotan, explotan por quinta avenida son arrancadas y parten con aire veloz dicen que es duro el oficio de flor cuando sus pétalos se ajan al sol pálidas flores nocturnas flores de la decepción.
Flores que cruzan las puertas prohibidas que saben lo que no sabré que ensartan su sueño de vida en guirnaldas sin fe flores de sábanas con ojos flores desechables campanillas del antojo flores sin primavera ni estación flores comiendo sobras del amor.
El fin de año huele a compras, enhorabuenas y postales con votos de renovación; y yo que sé del otro mundo que pide vida en los portales, me doy a hacer una canción. La gente luce estar de acuerdo, maravillosamente todo parece afín al celebrar. Unos festejan sus millones, otros la camisita limpia y hay quien no sabe qué es brindar.
Mi canción no es del cielo, las estrellas, la luna, porque a ti te la entrego, que no tienes ninguna.
Mi canción no es tan sólo de quien pueda escucharla, porque a veces el sordo lleva más para amarla.
Tener no es signo de malvado y no tener tampoco es prueba de que acompañe la virtud; pero el que nace bien parado, en procurarse lo que anhela no tiene que invertir salud.
Por eso canto a quien no escucha, a quien no dejan escucharme, a quien ya nunca me escuchó: al que su cotidiana lucha me da razones para amarle: a aquel que nadie le cantó. Mi canción no es del cielo, las estrellas, la luna, porque a ti te la entrego, que no tienes ninguna.
Mi canción no es tan sólo de quien pueda escucharla, porque a veces el sordo lleva más para amarla.
Ando como hormiguita por tu espalda ando por la quebrada dulce de la seda vengo de las alturas de tus nalgas hacia el oro que se derrama y se me enreda.
Tú te vuelves pidiendo el cielo apuntando a la luz con flores y como lazarillos son los sabores en tu jardín de anhelos.
Debo escuchar otra vez la guitarra del barrio y recorrer mi ciudad para reconocerla debo volverme a encantar como supe de niño y despertar como un dios que alargara la sienta.
Debo leer en el mar la lección de lo inmenso y renombrar el color que la vida me enseña debo saber respirar un oxígeno fresco y regresar a ese sol que contigo me espera.
Debo aprender que mañana es un mundo habitable lleno de instantes, promesas y besos y sueños debo encontrar la semilla del hijo y del padre debo bañarme otra vez en el claro deseo en el hondo deseo, deseo.
Debo ponerme a brillar con la luna entreabierta y recostarme en la paz que humedece tu abrigo debo saberle cantar a una noche tan nueva como aquella que una vez estrenaras conmigo.
Tocando fondo nací un buen día, tocando fondo ando todavía. Menos hermosos que como fuera, menos odioso que de otra manera.
Me declaro imperfecto pateando la sombrilla. Prefiero ser abierto a pasearme anunciando que soy la maravilla.
Me publico completo, me detesto probable. Si uno no se desnuda se transfigura en reto todo lo desnudable.
Tocando fondo, como ir cantando, es algo hondo, que no anda esperando. No tocar duro nuestras verdades levantando muros, pudre capitales.
Quizás sea inoportuno o acaso delirante. Soy de tantas maneras como gente pretenda nomás calificarme.
Asumirse los fueros es no dictaminarse. Me publico completo, me espero mejorable desde mi parlamento de guitarra sonante.
Tocando fondo nací un buen día, tocando fondo ando todavía.
Tú sentada en una silla yo de pie con expresión de lord tu desnuda y con sombrilla yo vestido pero con calor.
Tú con uñas y con dientes mirándome de frente con brillo de matar. Yo retrocediendo un poco llenándome de un loco deseo de sangrar.
Tú besando tus rodillas yo discreto pero sin rubor tú creando maravillas yo soñándome esquimal sin sol.
Tú con un ritmo tan lento buscando un alimento frotado con alcohol. Yo de pronto ensimismado mirándote alelado colmada de licor.
Tú ardiente y sin capilla yo quitándome el sombrero alón tú dispuesta la vajilla yo al filo de mi pantalón.
Yo a punto del delirio extraigo un solo cirio que poso ante tu flor. Tú susurrando un misterio de un no sé qué venéreo me das un protector.
A Faberlo, a Suyú y a Belkis
Un mundo de contrahechos se esparce en la cartulina, bordado con punta fina como los pelos del pecho. País en que los deshechos son amados todavía, es la comarca sombría donde la luz se perdona, porque allí van las personas del sueño a la poesía.
En un sofá diminuto posa minúscula gente. Unos sonríen al lente, otros cuentan los minutos. Bichejos de rostro enjuto se asoman a celosías y carroñeras arpías prestan garras al retablo, mientras hace redonda el diablo del sueño a la poesía.
Un pavorreal se pasea por un desván en penumbras y a su paso, que deslumbra, la oscuridad se voltea. ¿Qué transformó pluma en tea de apariciones umbrías? ¿Qué pasión, qué melodía tocó el corazón humano para conducir la mano del sueño a la poesía?
A Liliana y Carlos, los casimédicos de Medellín.
La vida de un pájaro en vuelo la vida de un amanecer la vida de un crío de un bosque y de un río la vida me ha hecho saber.
La vida del sordo y del ciego la vida que no sabe hablar la del triste loco la que sabe a poco la vida me ha hecho soñar.
La vida voraz que se enreda la vida que sale a jugar la vida consciente que queda la vida que late en el mar.
La vida que brota de un muerto la vida que no se murió la de los desiertos la de un libro abierto la vida me ha hecho cual yo.
La vida que alumbra en el trueno la vida final de un adiós la vida goteando de un seno la vida secreta de un dios.
La vida que pende de todo la vida de cada emoción la vida en exceso la vida de un beso la vida me ha hecho canción.
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