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Mario Benedetti sobre Silvio Rodríguez
Tropacosmica
Argentropa

 

Silvio en Chile

Volumen II
1991

 1. Generaciones

  2. Sólo el amor

  3. Unicornio

  4. Sueño de una noche de verano

  5. En el jardín de la noche

  6. Rabo de nube

  7. Mariko-San

  8. En mi calle

  9. Oh melancolía

 10. La resurrección

 11. Santiago de Chile

 12. Venga la esperanza

 

1

 Generaciones

 

Un viejo y un niño desnudos se ven

jugando en la arena, lamida de mar

el viejo es muy viejo, su barba es azul

el niño es muy niño, su risas esta intacta aún

y juegan al mundo, la historia, la vida común.

 

Y allí se destrozan, se besan, se van

con viejas costumbres que a diario se van

y un pájaro pasa y se pone a llorar

y el viejo y el niño le caen a pedradas los dos

pues ha interrumpido su rito sagrado de amor.

 

Un pájaro cuelga del hueco del cielo

un pájaro blanco en estado de celo

un pájaro ha dicho que ha visto vivir

un pájaro puede si quiere ponerse a llorar

pero ¿quién ha visto que un pájaro tenga que hablar?

 

¿Quién sabe de un agua que cubre el dolor?

¿quién sabe de un sitio que guarde el amor?

¿quién sabe una historia que sepa mejor?

¿quién sabe de un viejo y un niño jugando en el mar?

¿y de un pájaro blanco que se le ha olvidado volar?

 

 

2

Sólo el amor  

Debes amar la arcilla que va en tus manos

debes amar su arena hasta la locura

y si no, no la emprendas que será en vano

sólo el amor alumbra lo que perdura

sólo el amor convierte en milagro el barro

sólo el amor alumbra lo que perdura

sólo el amor convierte en milagro el barro.

 

Debes amar el tiempo de los intentos

debes amar la hora que nunca brilla

y si no, no pretendas tocar los yertos

sólo el amor engendra la maravilla

sólo el amor consigue encender lo muerto

sólo el amor engendra la maravilla

sólo el amor consigue encender lo muerto.

 

Debes amar la arcilla que va en tus manos

debes amar su arena hasta la locura

y si no, no la emprendas que será en vano

sólo el amor alumbra lo que perdura

sólo el amor convierte en milagro el barro

sólo el amor alumbra lo que perdura

sólo el amor convierte en milagro el barro.

 

Debes amar el tiempo de los intentos

debes amar la hora que nunca brilla

y si no, no pretendas tocar los yertos

sólo el amor engendra la maravilla

sólo el amor consigue encender lo muerto

sólo el amor engendra la maravilla

sólo el amor consigue encender lo muerto.

 

3

Unicornio

Mi unicornio azul ayer se me perdió,

pastando lo deje y desapareció.

Cualquier información bien la voy a pagar.

Las flores que dejó

no me han querido hablar.

Mi unicornio azul

ayer se me perdió,

no sé si se me fue,

no sé si extravió,

y yo no tengo más

que un unicornio azul.

Si alguien sabe de él,

le ruego información,

cien mil o un millón

yo pagaré.

Mi unicornio azul

se me ha perdido ayer,

se fue.

 

Mi unicornio y yo

hicimos amistad,

un poco con amor,

un poco con verdad.

Con su cuerno de añil

pescaba una canción,

saberla compartir

era su vocación.

Mi unicornio azul

ayer se me perdió,

y puede parecer

acaso una obsesión,

pero no tengo más

que un unicornio azul

y aunque tuviera dos

yo solo quiero aquel.

Cualquier información

la pagaré.

Mi unicornio azul     

se me ha perdido ayer,     

se fue.

4

Sueño de una noche de verano  

Yo soñé con aviones

que nublaban el día,

justo cuando la gente

más cantaba y reía,

más cantaba y reía.

 

Yo soñé con aviones

que entre sí se mataban

destruyendo la gracia

de la clara mañana

de la clara mañana.

 

Si pienso que fui hecho

para soñar el sol

y para decir cosas

que despierten amor.

¿Cómo es posible entonces

que duerma entre saltos

de angustia y horror?

 

En mi sábana blanca

vertieron hollín,

han echado basura

en mi verde jardín

si capturo al culpable

de tanto desastre

lo va a lamentar.

 

Anoche tuve un sueño

y anoche era verano

oh verano terrible

para un sueño malvado,

para un sueño malvado.

Anoche tuve un sueño

que nadie merecía

 

¿Cuánto de pesadilla

quedará todavía,

quedará todavía?

 

  

Si pienso que fui hecho

para soñar el sol

y para decir cosas

que despierten amor.

¿Cómo es posible entonces

que duerma entre saltos

de angustia y horror?

 

En mi sábana blanca

vertieron hollín,

han echado basura

en mi verde jardín

si capturo al culpable

de tanto desastre

lo va a lamentar.

 

Yo soñé un agujero

bajo tierra y con gente

que se estremecía

al compás de la muerte,

al compás de la muerte.

 

Yo soñé un agujero

bajo tierra y oscuro

y espero que mi sueño

no sea mi futuro,

no sea mi futuro.

 

Si pienso que fui hecho

para soñar el sol

y para decir cosas

que despierten amor.

¿Cómo es posible entonces

que duerma entre saltos

de angustia y horror?

En mi sábana blanca

vertieron hollín,

han echado basura

en mi verde jardín

si capturo al culpable

de tanto desastre

lo va a lamentar.

 

5

 

En el jardín de la noche  

En el jardín de la noche

hay una rosa, luminosa,

que me mira fijamente a los ojos,

parpadea y me quiere decir cosas,

tantas cosas que no sé, que no sé.

Y es cuando alargo los brazos

para llevarle mis manos tan abiertas

que casi me siento llegar con el pie.

 

Pero yo,

quiero ser de noche el dueño

de los ojos, de la altura,

y he de fundir la montura

para galopar mi sueño.

 

Volaré,

tengo que domar el fuego

para cabalgar seguro

en la bestia de futuro

que me lleve a donde quiero.

En el jardín de la noche

hay una rosa, luminosa,

que me mira fijamente a los ojos,

parpadea y me quiere decir cosas,

tantas cosas que no sé, que no sé.

Y es cuando alargo los brazos

para llevarle mis manos tan abiertas

que casi me siento llegar...

 

Volaré,

volaré al jardín del cielo,

en un pájaro violento,

en un corredor del viento,

en un caballo de fuego.

 

Volaré,

quiero ser de noche el dueño

de los ojos de la altura

y he de fundir la montura

para galopar mi sueño.

 

6

Rabo de nube  

Si me dijeran pide un deseo,

preferiría un rabo de nube,

un torbellino en el suelo

y una gran ira que sube.

Un barredor de tristezas,

un aguacero en venganza

que cuando escampe parezca

nuestra esperanza.

 

Si me dijeran pide un deseo,

preferiría un rabo de nube,

que se llevara lo feo

y nos dejara el querube.

Un barredor de tristezas,

un aguacero en venganza

que cuando escampe parezca

nuestra esperanza.

 

 

7

 Mariko-San

 

 

Donde quiera me encuentro un papel de Mariko-San.

Donde quiera descubro un recado, un guiño de ojo.

Ando en una gaveta, abro un libro

registro un bolsillo, levanto un mantel.

Donde quiera me encuentro un papel de Mariko-San.

 

El verano llegó desde ayer no quiso esperar.

Mete leña en su horno de sietemesino y ahoga.

El verano a pesar de las cosas

que pese al verano se deben hacer.

El verano llegó desde ayer no quiso esperar.

 

Hoy debiera contar hasta cien y luego soñar.

Hoy debiera volver del océano y ser bienvenido.

Hoy debiera andar sin zapatos,

casarme de pronto sin saber con quién.

Hoy debiera contar hasta cien y luego soñar.

 

8

En mi calle  

En mi calle hay una acera gris

donde se pegan las miradas

del que mira adonde va.

 

En mi calle hay un banco que es

tan largo y blanco como el mármol

donde iremos a parar.

Yo no sé por qué son tan blancas

las altas ventanas que miran al cielo.

En mi calle el mundo no habla

la gente se mira y se pasa con miedo.

 

Si yo no viviera en la ciudad

quizás vería el árbol sucio

donde iba yo a jugar.

 

En mi calle de silencio está

y va pasando por mi lado

es un recuerdo desigual.

 

Yo no sé por qué estoy mirando

por qué estoy amando,

por qué estoy viviendo

 

Yo no sé por qué estoy llorando

por qué estoy cantando,

por qué estoy muriendo

 

 

9

Oh Melancolía  

Hoy viene a mí la damisela soledad

con pamela, impertinentes y botón

de amapola en el oleaje de sus vuelos.

Hoy la voluble señorita es amistad

y acaricia finalmente el corazón

con su más delgado pétalo de hielo.

 

Por eso hoy

gentilmente te convido a pasear

por el patio, hasta el florido pabellón

de aquel árbol que plantaron los abuelos.

Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal

dibujando los abismos de un amor

melancólico, sutil, pálido cielo.

 

Viene a mí, avanza,

viene tan despacio,

viene en una danza

leve en el espacio.

 

Cedo, me hago lacio

y ya vuelo, ave.

Se mece la nave,

lenta como el tul,

en la brisa suave

niña del azul.

 

Oh melancolía, novia silenciosa,

íntima pareja del ayer.

Oh melancolía, amante dichosa,

siempre me arrebata tu placer.

Oh melancolía, señora del tiempo,

beso que retorna como el mar.

Oh melancolía, rosa del aliento,

dime quién me puede amar.

 

 

10

 La resurrección

 

Con polvo del Arauco

con piedra del Azteca

con sangre del esclavo

es la resurrección.

Que enciende mariposas

y las arroja al viento

que da al volcán su coca

y al trueno su canción.

El sol ha sido izado

por sus primeros sueños

que aúllan despertando

por la convocación.

 

El polvo con el polvo

la piedra con la piedra

se juntan como rostros

y surge la ciudad.

La antigua cordillera

dibuja el sortilegio

y al viento va afilando

cantando libertad.

 

 

Retornan los guerreros

al grito de la tierra

de nuevo la leyenda

se hace realidad.

 

El polvo sin mentiras

de piedras con entrañas

sabiendo que la vida

es dura como es.

Los muertos no equivocan

su cita con el alba

los muertos tienen bocas

y corazón y pies.

Los muertos han llegado

el tiempo los convoca

los muertos son estrellas

que no tienen revés.

 

 

11

Santiago de Chile  

Allí ame a una mujer terrible,

llorando por el humo siempre eterno

de aquella ciudad acorralada

por símbolos de invierno.

Allí aprendí a quitar con piel el frío

y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,

en manos de la niebla dura y blanca,

en calles del enigma.

Eso no está muerto,

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

Allí entre los cerros tuve amigos

que entre bombas de humo eran hermanos.

Allí yo tuve más de cuatro cosas

que siempre he deseado.

Allí nuestra canción se hizo pequeña

entre la multitud desesperada:

un poderoso canto de la tierra

era quien más cantaba.

Eso no está muerto,

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió, como una sombra,

el rostro del que ya no se veía,

y en el oído me susurro la muerte

que ya aparecería.

Allí yo tuve un odio, una vergüenza:

niños mendigos de la madrugada,

y el deseo de cambiar cada cuerda

por un saco de balas.

Eso no está muerto,

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

12

 Venga la esperanza

 

Dice que se empina y que no alcanza

que sólo ha llegado hasta el dolor

dice que ha perdido la buena esperanza

y se refugia en la piedad de la ilusión.

 

Sé de las entrañas de su queja

porque padecí la decepción

fue una noche larga que el tiempo despeja

mientras suena en mi memoria esta canción:

 

Venga la esperanza, venga sola a mí

lárguese la escarcha, vuele el colibrí

hínchese la vela, ruja el motor

que sin esperanza ¿dónde va el amor?

 

 

 

Cuando niño yo saque la cuenta

de mi edad por el año dos mil

El dos mil sonaba como puerta abierta

a maravillas que silbaba el porvenir.

 

 

Pero ahora que se acerca saco en cuenta

que de nuevo tengo que esperar

que las maravillas vendrán algo lentas

porque el mundo tiene aún muy corta edad.

 

Venga la esperanza, pase por aquí

venga de cuarenta, venga de dos mil

venga la esperanza, de cualquier color

verde, roja o negra, pero con amor.