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1. Mi casa ha sido tomada por las flores 3:57 2. Cita con ángeles 6:08 3. Camelot 4:02 4. Pedacito de papel al viento 2:20 5. Sinuhé 6:08 6. Letra de piel 1:51 7. Alabanzas 4:29 8. Leyenda de los dos amantes 3:21 9. Quiero cantarte un beso 5:00 10. Verónica del mar 2:51 11. Qué sé yo (nana) 1:54 |
A Violeta, Malva y Diego
Pasa poco pero pasa, compadre.
Es difícil de ligar.
Y a ese güije que lo inventa, comadre,
lo debieran diputar.
Te despiertan los aromas perdidos,
los que olvida la ciudad,
y de pronto ves tu hogar invadido
por la luminosidad.
Mi casa ha sido tomada por las flores.
Traigan copas, traigan vasos
al derrame de colores.
Mi casa ha sido tomada por las flores.
Vengan almas y retazos:
voy a repartir canciones.
Flores fulgurantes y discretas,
timoratas y coquetas,
inmutables y sin paz.
Flores que rebosan las ventanas,
que se vierten y encaraman
sobre toda la ciudad.
Mi casa ha sido tomada por las flores.
Traigan copas, traigan vasos
al derrame de colores.
Mi casa ha sido tomada por las flores.
Vengan almas y retazos:
voy a repartir canciones.
Al reverendo Raúl Suárez
y a sus hijos
Desde los tiempos más remotos
vuelan los ángeles guardianes,
siempre celosos de sus votos
contra atropellos y desmanes.
Junto a las cunas infantiles,
junto a los tristes moribundos,
cuentan que velan los gentiles
seres con alas de otro mundo.
Cuando este ángel surca el cielo,
no hay nada que se le asemeje.
El fin de su apurado vuelo
es la sentencia de un hereje.
No se distraiga ni demore,
todo es ahora inoportuno.
Va rumbo al campo de las flores
donde la hoguera espera a Bruno.
Se lanza un ángel de la altura,
caída libre que da frío.
La orden de su jefatura
es descender hasta Dos Ríos.
Es 19 y también mayo,
monte de espuma y madre sierra,
cuando otro ángel a caballo
cae “con los pobres de la tierra”.
Dicen que al filo de la una
un angelote compasivo
pasó delante de la luna,
sobrevolando los olivos.
Y cuentan que con mala maña
fue tiroteado su abanico,
justo a la hora que en España
se asesinaba a Federico.
Un bello arcángel aletea
junto a un gran pájaro de hierro.
Procura que un hombre lo vea
para ahuyentar cien mil destierros.
Pero el arcángel se sofoca
y un ala azul se le lastima
y el ave negra abre la boca
cuando atraviesan Hiroshima.
Dejando un surco luminoso
por sobre Memphis, Tennessee,
pasó volando presuroso
un ser alado en frenesí.
Iba vistiéndose de luto,
iba llorando el querubín
e iba contando los minutos
de Dios y Martin Luther King.
El ángel pasa bajo un puente,
después rodea un rascacielos.
Parque Central, lleno de gente,
no se da cuenta de su vuelo.
Cuánta utopía será rota
y cuánto de imaginación,
cuando a la puerta del Dakota
las balas derriben a John.
Septiembre aúlla todavía
su doble saldo escalofriante.
Todo sucede un mismo día
gracias a un odio semejante.
Y el mismo ángel que allá en Chile
vio bombardear al presidente,
ve las dos torres con sus miles
cayendo inolvidablemente.
Desesperados, los querubes
toman los cielos de la tierra
y con sus lápices de nubes
pintan adioses a las guerras.
El mundo llena los balcones
y exclama al fin: ésta es mi lucha,
pero el señor de los cañones
no mira al cielo ni lo escucha.
Pobres los ángeles urgentes
que nunca llegan a salvarnos.
¿Será que son incompetentes
o que no hay forma de ayudarnos?
Para evitarles más dolores
y cuentas del sicoanalista,
seamos un tilín mejores
y mucho menos egoístas.
Silvio Rodríguez
10 de febrero de 2003
Al borde de una laguna,
tres brujas montan caldero
y baten un mundo espeso.
Una le pone la luna,
otra sangre de cordero
y otra los últimos besos.
De Camelot vuelan señales
en los dragones y los cuernos,
y hay un silencio de animales
mientras se anuncian los infiernos.
El odio al otro es nuestra suerte,
la sangre ajena es nuestra viña.
Cuando profanen y den muerte
seremos aves de rapiña.
Dos contrahechos del norte
y un enano de alcahuete,
sádicos abominables,
reclutan tribus y cortes
para gestión de grilletes
y corazones de sable.
Y una vez más, como tragedia,
ronda el olor a carne rota
de calabozo, de Edad Media
donde callaban al ilota.
Y una vez más, contra el impulso
de besar y abrazar a gentes,
ceder al último recurso
de ojo por ojo y diente a diente.
A mis amigos Marcos Huerta
y Vicente Garrido,
en la eternidad
Pedacito de papel al viento
es la mariposa bailadora.
Danza que te gira embrujadora,
enjugando negros pensamientos.
Ido a sus colores, tomo asiento
fuera del espacio y de la hora.
Desde allí la vida se demora,
obra y gracia de su encantamiento.
Hacia el ocaso, ya hace mucho
que yace en mi camisa oscura
su luz multicolor abierta.
Si hubo un dolor, ya no lo escucho.
Y en la fragante noche pura
vuela la mariposa muerta.
Tomando en cuenta la santa inocencia,
voy a cantarle a la vieja Bagdad,
donde mis sueños bebieron esencias
y donde en noches de luminiscencia
de niño zarpaba siguiendo a Simbad.
Algo debiera hechizar portaviones,
alguien debiera apretar un botón
que reciclara metralla en razones
y poderío en conmiseración.
Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé.
¿Qué tal sigue usted?
Bajo las ruinas vagan inquilinos
de las leyendas que fueron maná.
Pasa la sombra infeliz de Aladino
sin una lámpara para el camino
y sin el secreto de Alí-Babá.
Algo debiera embrujar los misiles,
alguien debiera hacer estallar
el hongo de los derechos civiles
de los fantasmas que pueblan Bagdad.
Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé.
¿Qué tal sigue usted?
Ahora es escoria el papel sorprendente
de Sherezada en su lecho nupcial.
La orden de fuego la dio un disidente
de la cultura, la carne, la mente,
el sueño y la vida que no sea virtual.
Mil y una noches para la malicia,
mil y una noches de intimidación,
mil y una noches de fuego y codicia,
mil y una noches sin dios ni perdón.
Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé.
¿Qué tal sigue usted?
Para que no se me olvide la letra,
voy a anotarla en tu piel.
Sé que jamás perderé esa libreta.
Sé que la conservaré.
Leo despacio: no eres común.
Luego será más lento aún.
Una palabra, otra después,
hasta que aprenda lo que no sé.
Para que no se me olvide la letra,
voy a anotarla en tu piel.
Sé que jamás perderé esa libreta.
Sé que la conservaré
y que la consultaré.
Alabada sea la mano
buena para remediar.
Alabado el olvidado
alabado el olvidado
en cualquier rincón del mar.
Alabado sea el dolor,
lumbre de profundidad.
Alabado el amor
aunque sea necesidad.
Cada vez
son más enanos los talvez
y crece la condenación
de los así será.
Los perdidos reinventan la ocasión
del colmillo animal.
Alabado el todavía
que me sirve una canción.
Alabado cada día
alabado cada día
de labor e ilustración.
Alabada la verdad
como material de luz.
Alabada mi ciudad
cuando baja de la cruz.
Poco amor:
el verdadero da dolor.
La voz de las antenas va
sustituyendo al dios.
Cuando finalice la mutación,
nueva edad media habrá.
Quien ayer me daba un beso
ahora me trata de usted.
Yo no quiero aprender eso
yo no quiero aprender eso
ni al derecho ni al revés.
Búsquenme la buena mano,
necesito el curador.
Después de haber sido hermano
es muy triste ser señor.
Para Niurka
Como tiernas babosas de la campiña
ella y él se enroscaron húmedamente
y el dejó de ser hombre, como ella niña,
para ser uno sólo completamente.
Desde todos los puntos que los juntaban
se saborearon tanto y con tal delicia,
que las horas de vida que les quedaban
decidieron pasarlas en la caricia.
A menos de un suspiro del tibio abrazo
el resto de la historia se debatía
en átomos, galaxias y otros acasos
que encontraron certeza justo aquel día.
Y se hicieron leyenda los dos amantes
enroscados eterna y húmedamente.
Nada pudo tocarlos detrás de guantes.
Sólo pueden saberlo los igualmente.
Quiero cantarte un beso,
mas todo se confunde
entre un millón de huesos
y derrumbes.
Así que el beso huye
con ojos de reproche,
mientras la sangre fluye
por las noches.
La muerte se ha regado
por toda la pradera.
A aquel que la ha sembrado
¿qué le espera?
Dicen que el responsable
nunca ha gastado cuernos,
sino un traje impecable
en los infiernos.
Y vuelve la necesidad
de repasarme dónde estoy,
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy.
La esfera agonizando
todos los días explota
y nadie está mirando
que está rota.
Treinta y cinco mil niños
mataron ese día.
La tele no hizo un guiño
todavía.
Y vuelve la necesidad
de repasarme dónde estoy,
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy.
Grandes ilusionistas
con hazañas de alarde,
dicen que son altruistas
los cobardes.
Mientras el poderoso
más ordena y más traga
y el pequeño ripioso
siempre paga.
Y vuelve la necesidad
de repasarme dónde estoy,
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy.
Creí que nadie estaba,
que nada respondía,
pero el amor velaba
todavía.
Y el viejo centinela,
en medio del desierto,
prendió infinitas velas
por los muertos.
octubre, 2001
Verónica del Mar
es una estrella
lúdica de un bar
del Malecón.
Verónica del Mar,
sinuosa y bella
como una espiral
de humo marginal.
Se va a volar
Verónica del Mar.
Verónica del Mar
se desvanece
y no se sabe cuál
se la llevó.
Verónica del Mar
desaparece
y un gorrión sin par
se posa sobre el bar.
¿Dónde va a dar
Verónica del Mar?
Dicen que fue un traductor del griego
quien le enseñó su mundo imaginario.
Tiempo después se había quedado ciego
y andaba en pos de un astrolabio.
Verónica del Mar
es una bruja
cariangelical
de corazón.
Verónica del Mar
tiene una aguja
bajo su pajar
(vedado registrar).
Puede cegar
Verónica del Mar.
Siempre va sola y como a la deriva.
La autoridad la ve pero la esquiva.
¿De dónde es?
¿Con quién está?
¿Regresa o se va?
Novela más de noche y de ciudad.
Verónica del Mar
sigue la ruta
oculta y fantasmal
del Malecón.
Verónica del Mar
es una fruta
para saborear
a espacio prudencial.
Se va a volar
Verónica del Mar.
No soy otra cosa que uno del montón
que un día desconfió del rebaño.
Soy carne de todo y esta condición
no admite el más mínimo engaño.
Me azotan los vientos, me bate la mar
y danzo si tiemblan los suelos.
Pero mi garganta no sabe cantar
si mi corazón no alza vuelo.
Para eso no hay alas, ni globo ni avión,
para eso sólo hay el amor.
Para eso no hay oro, París, Nueva York,
para eso sólo hay el amor.
Para eso no hay mando, para eso no hay Dios,
para eso sólo hay el amor.
Pudiera ser... o acaso ser...
No sé... Puede ser... Qué sé yo.