Las
dos herramientas más características de la psicología
humana son la inteligencia y la afectividad.
El
hombre es un animal vertebrado de corazón y cabeza.
Cuando
nos adentramos en la personalidad de alguien, lo que hacemos es situarlo
dentro de estas dos geografías y ver hacia dónde está más inclinado.
La
afectividad es el modo en el que somos afectados por las
circunstancias de nuestro alrededor.
Se
trata de un cambio que se opera en el interior de nosotros mismos
y que
se manifiesta en cuatro elementos esenciales: sentimientos,
emociones, pasiones y motivaciones.
Podemos
definir los sentimientos como aquellos estados subjetivos, privados, de
tonalidad positiva o negativa, que nos llevan a acercarnos o alejarnos de
algo o alguien, a aproximarnos o a rechazarlos.
La
inteligencia es aquella capacidad mediante la cual
un conjunto de estímulos diversos se reúnen y dan
lugar a una conducta positiva ,
que se adapta a la realidad y que es beneficiosa
para ese sujeto como animal individual y social.
Hay en
esta primera aproximación dos ideas básicas:
1.
Capacidad para aprender con la experiencia.
2. Comportamiento
adecuado que se inserta en la realidad.
De
lo anterior cabe concluir que una persona es inteligente cuando es
capaz de tener una correcta percepción de la experiencia, sabe
captar las muchas relaciones que el hombre establece con el entorno y
tiene visión de futuro.
INTELIGENCIA
Si
definimos la
Inteligencia
en pocas palabras, podemos decir que es
"Capacidad
de síntesis".
Nosotros buscamos un punto intermedio, que conjuga ambas visiones: lo
innato y lo adquirido.
A
continuación voy a intentar resumir los distintos
Tipos de Inteligencia:
1
-
Inteligencia teórica:
es la
capacidad para moverse en el terreno abstracto, conjugar
conceptos y entrar en el mundo de las ideas, los
juicios y los raciocinios. Este juego de palancas opera con los
hechos y busca el rigor del pensamiento. Es, por ejemplo,
la inteligencia del intelectual.
2.
-
Inteligencia práctica:
es la
facultad para resolver problemas y dificultades de orden
operativo. Es la inteligencia del hombre de acción. A
diferencia de la anterior, es una inteligencia más imaginativa y extensa,
pero también más superficial.
3. -
Inteligencia social:
es la
capacidad para moverse en el terreno de las relaciones
interpersonales. Su gramática, precisa y concreta, facilita el
contacto humano. Es, por ejemplo, la inteligencia típica de un relaciones
públicas.
4. -
Inteligencia
espontánea y provocada:
la
primera
es aquella que se despliega sin ser necesario ningún estímulo
exterior; se pone en marcha como si se tratara de un juego de
habilidades y aptitudes que están prontas a funcionar. A la segunda
le sucede Justamente lo contrario: ofrece su mejor rendimiento cuando
alguna presión externa le sirve de estímulo y aliento. Aquí
tenemos el ejemplo de las personas que valen para un debate televisivo o
para ser bueno entrevistarlos.
5.
-
Inteligencia analítica y sintética:
la
primera trata de investigar los problemas,
pero separando, distinguiendo, puntualizando los perfiles que éstos
presentan; la segunda consigue resumir apretadamente, de
forma abreviada y esquemática, las características de un fenómeno, hecho,
situación o persona.
6. -
Inteligencia analógica y metódica:
la
primera es aquella capaz de recurrir a una imagen metafórica
mediante la similitud o la equivalencia; y sirve de puente para
homologar el relato. La segunda sigue el método
hipotético-deductivo que rige en el pensamiento lógico -
reaccional: inducción - deducción – verificación -
de las hipótesis de trabajo. En el primer caso, el mejor ejemplo es el
del escritor con facilidad de pluma; en el segundo, el del investigador.
7. -
Inteligencia discursiva:
es
aquella que se manifiesta mediante la facilidad para expresarse
en un lenguaje capaz, suficiente, bien trazado y con recursos adecuados
para bucear en las ideas dándoles a éstas maneras y modos ricos y diversos
para transmitir conceptos. Todos hemos conocido gente que escribe con
soltura y que a la hora de hablar en público la pierde.
8. -
Inteligencia matemática:
es la
facultad para captar el mundo y relatarlo en lenguaje cuantitativo.
Hoy la ciencia tiene en la estadística una apoyatura esencial.
9. -
Inteligencia
emocional:
personas
que tienen desarrollada esta modalidad de inteligencia son capaces
de expresar sentimientos, conocerlos, saber sus recodos, para qué sirven,
cómo se mejoran, así como mantener una relación afectiva estable y
duradera. Yo creo que en las últimas décadas se ha desarrollado
en Occidente un verdadero analfabetismo sentimental, sobre todo en
el hombre, que desconoce casi por completo esta materia. Así se explican
muchas de las rupturas conyugales que tienen lugar entre personas que, por
otro lado, manejan bien su vida profesional e incluso cultural; personas
que sólo se preocupan de adquirir algunos conocimientos en el terreno
amoroso cuando ya han vivido una ruptura de pareja.
10. -
Inteligencia instrumental:
tiene
una importancia decisiva, aunque hoy brilla por su ausencia. Se
trata de unas cuantas herramientas que capacitan para ir a más en
cualquier campo: si éstas se cuidan, se producen grandes
progresos; si se descuidan, se va produciendo un descenso gradual que
suele llevar a situaciones grotescas, sobre todo cuando se sabe que existe
un buen coeficiente intelectual pero se desaprovecha olímpicamente por la
ausencia de estos ingredientes. ¿Cuáles son estos instrumentos ? Yo
destacaría especialmente cinco: orden, constancia, voluntad,
motivación y alegría por el esfuerzo de mejorarse. En
otras palabras, una persona que tiene orden, constancia y voluntad llega
en la vida más lejos que una persona inteligente; consigue que sus sueños
se hagan realidad.
La palabra
inteligencia procede de los términos latinos intus y legere
(«leer dentro»); también de intelligens («el que entiende»).
Legere puede ser traducido también por coger, escoger, apresar,
aprehender.
Cuando
hay buena cabeza una persona selecciona, anticipa, previene, es capaz de
asociar ideas y conocimientos diversos, pero sobre todo ofrece la mejor
conducta posible que extrae de su arsenal privado, de sus archivos
secretos acumulados.
Si el
gran maestro es el tiempo, el mejor profesor es la experiencia.
Hay
que buscar la inteligencia para la vida:
sabiduría para sacarle el máximo partido según nuestras posibilidades,
ensamblando creatividad y libertad.
Todos
estos tipos de inteligencia no serían nada si uno no llega a alcanzar una
especie de inteligente modo de vivir.
La
exploración de cada uno de esos segmentos deja al descubierto la
administración inteligente de la vida personal.
Un
aviso para aquellos que se salen de la ruta: un error frecuente es
confundir inteligencia con razón. Son cosas distintas. La
segunda es una parcela específica de la primera.
Hay
mucha gente inteligente que no sabe vivir
de
forma adecuada y, por tanto, no se acerca a la verdadera felicidad (estar
contento con uno mismo y ser coherente con el proyecto de vida que uno
diseñó).
Porque
la inteligencia, a nivel general, es saber dirigir el propio camino hacia
lo mejor; es ingenio para saber hacerse preguntas sobre uno mismo y su
entorno; y también es buscar factores de corrección cuando sean necesarios.
Por
ello suele afirmarse que
la inteligencia consiste más en el arte de preguntar que en
el de encontrar respuestas.
El ser
humano es un animal que razona y tiene sentimientos superficiales,
profundos y biográficos.
Tiene
un mundo interior densamente poblado, en el que se van descubriendo redes
de relaciones completas que forman la trama de la vida de cada uno.
También
la inteligencia necesita maduración y ser ilustrada.
Dar
respuestas adecuadas a la realidad circundante es tener capacidad
inteligente, lo que lleva a una conducta positiva, adaptada al medio, que
incluso puede superarse con creces.
Muy
relacionado con lo que antes he dicho está el
enseñar a pensar, tarea en la que entran en juego muchos
componentes, pero que se edifica sobre un catálogo de agentes que van en
la siguiente línea: